Hepatitis víricas

¿Qué son las hepatitis víricas?

La hepatitis vírica aguda es una inflamación del hígado causada por un virus y con una duración inferior a seis meses. Existen varios tipos principales: hepatitis A (VHA), hepatitis B (VHB), hepatitis D o delta (VHD) y hepatitis C (VHC). También existe la hepatitis E (VHE), menos frecuente en España, pero que puede resultar especialmente grave durante el embarazo. Además, hay otros virus que afectan sobre todo a otros órganos y que, en ocasiones, también pueden inflamar el hígado, aunque no nos centraremos en ellos aquí.

Contagio

Hepatitis A

La transmisión se produce principalmente por vía fecal-oral. Esto significa que una persona sana puede infectarse al consumir agua o alimentos contaminados con restos fecales de alguien que tenga el virus.

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Hepatitis B y hepatitis D pueden transmitirse de distintas formas:

  1. Parenteral: por contacto con sangre infectada. Puede ocurrir en transfusiones antiguas no controladas, uso compartido de jeringuillas, pinchazos accidentales, tatuajes, piercings, acupuntura, tratamientos dentales con material no esterilizado o cualquier procedimiento con material no desechable.
  2. Sexual: en países desarrollados es la vía más habitual. El riesgo aumenta cuando existen múltiples parejas sexuales, prácticas con posibilidad de lesiones, rotura del preservativo, consumo de drogas inyectadas o coinfección por VIH. El uso correcto del preservativo reduce significativamente el riesgo.
  3. Vertical: de madre a hijo durante el parto. En el caso de la hepatitis B, solo se transmite si existe actividad viral en la madre. La transmisión a través de la lactancia no está demostrada.


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Hepatitis C

  1. Parenteral: comparte los mismos mecanismos de transmisión sanguínea que la hepatitis B.
  2. Vertical: puede transmitirse en el momento del parto, especialmente si la madre también tiene infección por VIH. La lactancia materna está permitida, ya que no aumenta el riesgo.
  3. Sexual: es menos frecuente que en la hepatitis B (alrededor del 3%). El preservativo también actúa como medida preventiva.
  4. Desconocida: en un número considerable de casos no se logra identificar el mecanismo de contagio.


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Frecuencia

La hepatitis A es la más extendida en el mundo, sobre todo en la infancia y juventud. Muchas personas mayores de 20 años ya han estado en contacto con el virus y tienen anticuerpos que les protegen de por vida. En general, tras superar una hepatitis vírica, se adquiere inmunidad frente a ese mismo virus.

En España, la infección por hepatitis B afecta aproximadamente entre el 1% y el 1,5% de la población, cifra que ha disminuido gracias a la vacunación sistemática. A nivel mundial existen cientos de millones de portadores.

En cuanto a la hepatitis C, en España la prevalencia de infección activa ha disminuido en los últimos años situándose en un 0.14 %.

Diagnóstico

Los síntomas pueden variar mucho. En algunos casos aparecen manifestaciones intensas, mientras que en otros son leves o incluso inexistentes. Esto es especialmente frecuente en la hepatitis C.

Se pueden distinguir cuatro fases:

  • Periodo de incubación: es el tiempo que pasa desde el contagio hasta la aparición de síntomas. Puede variar según el tipo de virus, oscilando entre unas pocas semanas y varios meses.
  • Periodo prodrómico o preictérico: abarca desde los primeros síntomas hasta la aparición de ictericia (color amarillento en piel y ojos). En la mayoría de los casos aparecen molestias poco específicas como falta de apetito, náuseas, vómitos, malestar general, fiebre moderada, cansancio, dolores musculares o dolor de cabeza. Al final de esta fase la orina suele oscurecerse.
  • Periodo ictérico: aparece la ictericia y, curiosamente, muchas veces el malestar general mejora.
  • Periodo de convalecencia: desaparece la ictericia y se recupera progresivamente el estado habitual.

En los análisis de sangre se observa elevación de bilirrubina y transaminasas (enzimas hepáticas que aumentan cuando el hígado está inflamado). Las transaminasas pueden elevarse varias veces por encima de los valores normales.

El estudio serológico permite identificar el tipo de virus mediante la detección de anticuerpos específicos. En la hepatitis A y B existen marcadores claros de infección aguda. En la hepatitis C, el diagnóstico se basa en la combinación de síntomas, antecedentes de riesgo, elevación de transaminasas y la detección de anticuerpos y material genético viral en sangre

Evolución

En la mayoría de los casos la evolución es favorable. Sin embargo, en un pequeño porcentaje pueden aparecer formas graves.

La curación se confirma cuando las transaminasas vuelven a la normalidad y el virus desaparece del organismo.

La hepatitis A no se cronifica. En la hepatitis B adquirida en la edad adulta, solo un pequeño porcentaje evoluciona a cronicidad. En cambio, cuando la infección se adquiere al nacer, el riesgo de cronificación es mucho mayor.

La hepatitis C tiende a hacerse crónica en un porcentaje elevado de los casos si no se trata.

Tratamiento

Es fundamental saber que se puede transmitir la infección, especialmente en la hepatitis B. Las personas convivientes y las parejas sexuales deben tomar medidas preventivas. La vacunación y la administración de gammaglobulina específica son eficaces en la hepatitis A y B. Actualmente no existe vacuna frente a la hepatitis C.

Durante la enfermedad se puede mantener una vida relativamente normal, evitando esfuerzos intensos si existe mucho cansancio. El reposo absoluto no suele ser necesario, salvo en fases iniciales con gran fatiga. No se requiere una dieta especial, excepto si aparecen vómitos importantes. Los suplementos vitamínicos o los llamados “protectores hepáticos” no han demostrado beneficio.

En casos excepcionales y muy graves puede ser necesario un trasplante hepático. En la hepatitis C aguda se puede indicar tratamiento antiviral durante varios meses, con altas probabilidades de curación.

Contenido revisado en 2026 por:

casado

Dra. Marta Casado Martín

Hospital Univ. Torrecárdenas, Almería

Contenido revisado en 2026 por:

FEAD - Fundación Española del Aparato Digestivo

Dr. Javier Salmerón Escobar
y A. Gila

Unidad Clínica de Aparato Digestivo. Hospital Univ. “San Cecilio”. Granada

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