La enfermedad hemorroidal es un problema muy frecuente que aparece cuando los vasos sanguíneos normales del ano y el recto se dilatan o se alteran, provocando molestias como sangrado, dolor o picor. A continuación, se explican sus causas, tipos, síntomas, métodos de diagnóstico, opciones de tratamiento y las principales medidas para aliviar los síntomas y prevenir su aparición.
Hemorroides o enfermedad hemorroidal
¿Qué son las hemorroides?
Las hemorroides son vasos sanguíneos que forman parte de la anatomía normal del ano y el recto, proporcionando irrigación a esta región. Por lo tanto, todas las personas sanas las poseen como parte de su estructura natural.
Desde el punto de vista anatómico, la vascularización de la zona anal proviene de tres arterias principales: la arteria hemorroidal superior (rama de la arteria mesentérica inferior), la arteria hemorroidal media (rama de la arteria hipogástrica) y la arteria hemorroidal inferior (rama de la arteria pudenda interna).
Las hemorroides cumplen funciones importantes. Aportan sangre y nutrientes a la región anal y rectal. Además, intervienen en la defecación y en la continencia, ayudando a cerrar el ano, rellenando el espacio anal y protegiendo la zona durante el paso de las heces para evitar traumatismos.
En el ámbito de la salud, cuando se habla de hemorroides o almorranas, nos referimos generalmente a la enfermedad hemorroidal, que ocurre cuando estos vasos sanguíneos normales se alteran y provocan síntomas o molestias.
Clasificación
Las hemorroides se clasifican clásicamente en internas y externas.
Las hemorroides internas se localizan por encima de la línea dentada, que es la zona que marca la transición entre la piel del ano y la mucosa del recto. Cuando estas hemorroides presentan alteraciones que producen síntomas, hablamos de enfermedad hemorroidal. En estos casos se describen cuatro grados según la gravedad:
- El grado I se caracteriza por sangrado durante la defecación sin que exista protrusión del tejido.
- En el grado II, las hemorroides pueden salir durante la evacuación pero vuelven a su posición original de forma espontánea.
- El grado III se produce cuando las hemorroides sobresalen a través del conducto anal en cualquier momento, con o sin relación con la defecación, y requieren reducción manual.
- En el grado IV, las hemorroides permanecen prolapsadas de manera constante y no se pueden recolocar manualmente.
Por su parte, las hemorroides externas se encuentran por debajo de la línea dentada, en la zona más cercana a la piel del ano.
Causas
Las causas de las hemorroides y su fisiopatología no se conocen por completo. Se cree que aparecen en aquellas situaciones que facilitan la dilatación de los vasos sanguíneos de la zona anal.
El estreñimiento crónico es uno de los factores más frecuentes, ya que el esfuerzo realizado durante la defecación favorece la dilatación de los plexos hemorroidales.
La postura corporal también influye. Permanecer de pie durante largos periodos dificulta el retorno de la sangre al corazón, mientras que estar sentado mucho tiempo aumenta la presión en la zona y eleva la temperatura local, lo que contribuye a la dilatación de los vasos.
El embarazo puede provocar hemorroides debido a la compresión que ejerce el útero sobre estos plexos en las últimas semanas de gestación y al esfuerzo realizado durante el parto.
La obesidad es otro factor que favorece la aparición de hemorroides, ya que el aumento de la masa corporal modifica la dinámica vascular y eleva la presión en los territorios hemorroidales.
Síntomas
Los síntomas de las hemorroides pueden variar, desde molestias leves hasta la aparición simultánea de varios de ellos. Entre los más frecuentes se encuentra la presencia de sangre roja al defecar o al limpiar la zona después de la evacuación.
También puede aparecer sensación de ocupación o bulto en la zona anal, picor y comezón, así como dolor durante o después de la defecación.
Diagnóstico
El diagnóstico de las hemorroides se realiza principalmente mediante la inspección del ano y el tacto rectal. En el caso de las hemorroides externas, se pueden observar colgajos de piel, y mediante el tacto rectal es posible palpar los paquetes hemorroidales.
En algunos casos, se complementa el estudio con una rectoscopia, que permite visualizar la congestión de las hemorroides internas. Si existe alguna duda diagnóstica, el médico puede indicar una colonoscopia para descartar otras patologías.
Cuando el paciente presenta un proceso agudo que provoca dolor, la exploración puede realizarse aplicando pomada o anestésico local para reducir las molestias.
Tratamiento
Recomendaciones generales
Se recomienda evitar el estreñimiento siguiendo una dieta rica en fibra, que incluya frutas, verduras, legumbres y productos integrales, y asegurando una adecuada ingesta de agua, aproximadamente dos litros al día.
Después de cada deposición, se aconseja realizar baños de asiento con agua templada durante 10 a 15 minutos para aliviar las molestias y favorecer la relajación de la zona anal.
Tratamiento médico
Las hemorroides de bajo grado pueden tratarse con pomadas que contengan anestésicos locales y antiinflamatorios, lo que ayuda a reducir el dolor y la inflamación. En algunos casos, también se pueden emplear venotónicos por vía oral, que fortalecen la pared de las venas y mejoran la circulación en la zona.
Tratamiento quirúrgico
Cuando las hemorroides son de mayor tamaño o no responden al tratamiento médico, se pueden emplear técnicas intervencionistas. La escleroterapia consiste en inyectar una sustancia que provoca cicatrización del tejido hemorroidal. La ligadura con bandas elásticas consiste en colocar una banda sobre el cuello de la hemorroide para interrumpir el flujo sanguíneo y favorecer su reducción.
La cirugía se reserva para los casos en los que los tratamientos anteriores no han sido efectivos, siendo una opción de última línea para resolver el problema.
Preguntas frecuentes sobre las hemorroides
¿Qué son realmente las hemorroides?
Son vasos sanguíneos que forman parte de la anatomía normal del ano y el recto. Su función es aportar irrigación a la zona y colaborar en la continencia y la defecación. Cuando estos vasos se alteran y producen síntomas, se habla de enfermedad hemorroidal.
¿Qué diferencia hay entre las internas y las externas?
Las internas se localizan por encima de la línea dentada y se clasifican en cuatro grados según su gravedad. Las externas se encuentran por debajo de esta línea, en la zona más cercana a la piel del ano.
¿Cuáles son las causas más frecuentes de la enfermedad hemorroidal?
Aunque su origen no se conoce por completo, el estreñimiento crónico, los esfuerzos durante la defecación, permanecer mucho tiempo sentado o de pie, el embarazo y la obesidad son algunos de los factores que favorecen su aparición.
¿Qué síntomas pueden indicar este problema?
Los más habituales son el sangrado de color rojo durante la defecación o al limpiarse, la sensación de bulto en la zona anal, el picor, la comezón y el dolor durante o después de evacuar.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza mediante la inspección de la región anal y el tacto rectal. En algunos casos también puede ser necesaria una rectoscopia o una colonoscopia para completar el estudio o descartar otras enfermedades.
¿Qué medidas ayudan a aliviar las molestias?
Se recomienda evitar el estreñimiento mediante una dieta rica en fibra y una adecuada ingesta de agua. Además, los baños de asiento con agua templada después de las deposiciones pueden ayudar a aliviar los síntomas.
¿Qué tratamientos médicos pueden utilizarse?
En los casos de menor gravedad pueden emplearse pomadas con anestésicos locales y antiinflamatorios. En determinadas situaciones también pueden utilizarse venotónicos por vía oral para mejorar la circulación en la zona.
¿Cuándo se recomienda un tratamiento intervencionista?
Cuando las medidas conservadoras y el tratamiento médico no son suficientes, pueden utilizarse técnicas como la escleroterapia o la ligadura con bandas elásticas para reducir el tejido afectado.
¿En qué casos puede ser necesaria la cirugía?
La cirugía se reserva para aquellos casos en los que los tratamientos previos no han conseguido resolver el problema, considerándose una opción de última línea.
¿El embarazo puede favorecer su aparición?
Sí. Durante las últimas semanas de gestación, la compresión ejercida por el útero y el esfuerzo realizado durante el parto pueden favorecer la aparición de esta enfermedad.
¿El estreñimiento influye en su desarrollo?
Sí. El estreñimiento crónico es uno de los factores más frecuentes, ya que el esfuerzo repetido durante la defecación favorece la dilatación de los vasos de la región anal.
Contenido revisado en 2026 por:

Dra. Marta Casado Martín
Hospital Universitario Torrecárdenas. Almería.
Contenido original por:

Dr. Antonio M. Moreno García
Hospital Universitario Puerta del Mar, Cádiz.

Dr. José Miguel Rosales Zábal
Hospital Costa del Sol, Marbella, Málaga.

Dra. Mileidis San Juan Acosta
Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, Tenerife.

Dra. Cristina Carretero Ribón
Clínica Universitaria de Navarra.