La hepatitis C es una infección causada por el virus de la hepatitis C (VHC) que afecta al hígado y que puede evolucionar desde una fase aguda hasta una infección crónica con riesgo de cirrosis y otras complicaciones. A continuación, se explican sus causas, formas de transmisión, síntomas, métodos de diagnóstico, opciones de tratamiento y las principales medidas de prevención, incluyendo aspectos relevantes durante el embarazo.
Hepatitis C
¿Qué es la Hepatitis C?
La hepatitis C es una inflamación del hígado causada por el virus de la hepatitis C (VHC). Este virus presenta distintas variantes llamadas genotipos, que se numeran (1, 2, 3, 4, etc.).
Cuando el virus entra en el organismo a través de la sangre puede provocar una hepatitis aguda. Sin embargo, en un porcentaje elevado de personas (alrededor del 70–80%), la infección no se elimina y evoluciona a hepatitis crónica.
La hepatitis crónica puede permanecer estable durante años, pero aproximadamente un 20% de los casos puede desarrollar cirrosis tras dos o tres décadas de evolución. La cirrosis implica un deterioro progresivo del funcionamiento del hígado y aumenta el riesgo de cáncer hepático.
Síntomas y diagnóstico
En la fase de hepatitis aguda C los síntomas pueden ser leves y similares a los de un proceso gripal:
- Malestar general.
- Pérdida de apetito.
- En ocasiones, ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos).
En la hepatitis crónica es frecuente no notar ningún síntoma durante años. Algunas personas refieren fatiga persistente. Si la enfermedad progresa a cirrosis, pueden aparecer signos derivados de la insuficiencia hepática o de sus complicaciones.
Para el diagnóstico se realizan análisis de sangre:
- La detección de anticuerpos frente al VHC indica que ha existido contacto con el virus.
- La confirmación de infección activa se obtiene al demostrar la presencia del virus en sangre (carga viral o ARN del VHC).
Una vez confirmada la hepatitis crónica C, se suelen realizar varias pruebas para valorar la situación del hígado:
- Analítica completa.
- Ecografía abdominal para evaluar la estructura hepática.
- Valoración del grado de fibrosis mediante biopsia hepática o, más frecuentemente en la actualidad, mediante elastografía hepática (FibroScan), una técnica no invasiva que mide la rigidez del hígado y orienta sobre el nivel de daño.
En todos los pacientes con infección activa, está indicado el tratamiento antiviral.
Tratamiento
Durante años, el tratamiento estándar de la hepatitis crónica C consistió en la combinación de interferón pegilado (administrado mediante inyección semanal) y ribavirina (vía oral diaria). Las tasas de curación variaban entre un 30% y un 80%, dependiendo del genotipo viral.
En la actualidad el tratamiento de la hepatitis crónica por virus C se basa en el uso de antivirales de acción directa, los cuales son tratamientos muy eficaces (Curación de la infección de más del 95% de los casos), de administración oral y bien tolerados con una duración entre 8 y 12 semanas.
Virus de la hepatitis C (VHC) y gestación
No se ha demostrado que el embarazo empeore ni acelere la evolución de la infección por el virus de la hepatitis C, ya sea en su fase aguda o crónica. La aparición de una hepatitis C aguda durante la gestación es poco habitual.
La infección por VHC es más frecuente en mujeres embarazadas que también viven con infección por VIH, debido a que comparten vías de transmisión.
Transmisión vertical (TV)
La transmisión de madre a hijo puede producirse, aunque el riesgo no es muy elevado en términos generales. En mujeres portadoras únicamente del VHC, la tasa de transmisión al recién nacido suele situarse alrededor del 2%. Sin embargo, cuando existe coinfección por VHC y VIH, el riesgo puede aumentar de forma considerable, alcanzando cifras cercanas al 20%. De manera global, el promedio se sitúa entre el 5% y el 10%.
El momento de mayor probabilidad de transmisión es el parto. Durante el embarazo el riesgo es menor. Además, la posibilidad de contagio aumenta cuando la madre presenta una carga viral elevada (mayor cantidad de virus en sangre).
Diagnóstico durante la gestación
Si existen factores de riesgo o sospecha clínica, el estudio se realiza mediante análisis de sangre. La detección de anticuerpos frente al VHC (anti-VHC) indica contacto con el virus, aunque estos pueden tardar semanas en hacerse positivos. Por eso, la prueba más precoz y fiable para confirmar infección activa es la determinación del ARN del VHC en sangre, que detecta directamente el material genético del virus.
Prevención y tratamiento
Actualmente no existe vacuna frente al VHC ni medidas específicas que hayan demostrado prevenir de forma eficaz la transmisión al recién nacido. Por ello, la prevención se basa en evitar la infección mediante medidas generales, como no compartir agujas u objetos cortantes y mantener prácticas sexuales seguras en situaciones de riesgo.
Si se diagnostica una infección aguda durante el embarazo, el tratamiento antiviral suele posponerse hasta después del parto, en el periodo de puerperio tardío, para garantizar la mayor seguridad posible tanto para la madre como para el bebé.
Preguntas frecuentes sobre la Hepatitis C
¿Qué es la hepatitis C y cómo afecta al hígado?
Es una inflamación del hígado causada por el virus de la hepatitis C (VHC). Tras la infección inicial puede producirse una fase aguda y, en un elevado porcentaje de casos, evolucionar hacia una infección crónica.
¿La infección siempre se vuelve crónica?
No. Aunque algunas personas eliminan el virus tras la infección aguda, alrededor del 70-80% de los casos evolucionan hacia una forma crónica.
¿Qué síntomas puede producir?
En la fase aguda pueden aparecer malestar general, pérdida de apetito e ictericia. En la forma crónica es frecuente no presentar síntomas durante años, aunque algunas personas refieren fatiga persistente. Si la enfermedad progresa a cirrosis, pueden aparecer complicaciones relacionadas con el deterioro del hígado.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre. La detección de anticuerpos indica que ha existido contacto con el virus, mientras que la presencia de ARN del VHC en sangre confirma una infección activa.
¿Qué pruebas se realizan después del diagnóstico?
Una vez confirmada la infección crónica, suelen realizarse una analítica completa, una ecografía abdominal y una valoración del grado de fibrosis mediante elastografía hepática (FibroScan) o, en algunos casos, biopsia hepática.
¿Qué es la elastografía hepática (FibroScan)?
Es una técnica no invasiva que mide la rigidez del hígado y ayuda a valorar el grado de fibrosis o daño hepático.
¿Todas las personas con infección activa necesitan tratamiento?
Sí. En todos los pacientes con infección activa está indicado el tratamiento antiviral.
¿Cuál es el tratamiento actual?
Actualmente se utilizan antivirales de acción directa por vía oral, con una duración habitual de entre 8 y 12 semanas. Son tratamientos bien tolerados y consiguen la curación en más del 95% de los casos.
¿Puede evolucionar hacia cirrosis?
Sí. La hepatitis crónica puede permanecer estable durante años, pero aproximadamente un 20% de los casos puede desarrollar cirrosis tras dos o tres décadas de evolución.
¿Existe riesgo de transmisión durante el embarazo?
Sí. La transmisión de madre a hijo puede producirse, aunque el riesgo suele ser bajo cuando solo existe infección por VHC. Este riesgo aumenta en los casos de coinfección por VIH y es mayor durante el parto.
¿Cómo se diagnostica la infección durante la gestación?
Si existe sospecha o factores de riesgo, se realizan análisis de sangre. La determinación del ARN del VHC permite confirmar de forma precoz una infección activa.
¿Existe una vacuna para prevenir esta infección?
No. Actualmente no existe una vacuna frente al virus de la hepatitis C.
¿Se puede recibir tratamiento durante el embarazo?
Si se diagnostica una infección aguda durante la gestación, el tratamiento antiviral suele posponerse hasta después del parto para garantizar la mayor seguridad posible para la madre y el bebé.
Contenido revisado en 2026 por:

Dra. Marta Casado Martín
Hospital Univ. Torrecárdenas. Almería
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Dr. Javier Salmerón Escobar
y A. Gila
Unidad Clínica de Aparato Digestivo. Hospital Univ. “San Cecilio”. Granada.