¿Qué es la hepatitis A?

La hepatitis A es una infección causada por el virus de la hepatitis A (VHA). Este virus afecta directamente a las células del hígado (hepatocitos), donde se multiplica y provoca inflamación hepática. Se trata de una enfermedad habitualmente aguda y autolimitada.

Síntomas

Los síntomas no son exclusivos de esta infección, por lo que solo con las manifestaciones clínicas no se puede saber qué tipo de virus está causando la hepatitis.

Los signos suelen aparecer entre 15 y 50 días después del contagio. Las manifestaciones más habituales son:

  • Cansancio intenso o sensación de debilidad (astenia).
  • Fiebre leve o sensación febril.
  • Pérdida de apetito.
  • Náuseas y vómitos.
  • Ictericia (color amarillo en piel y ojos).
  • Orina oscura, similar al color de una bebida de cola.
  • Heces de color claro (acolia).

En muchas ocasiones, especialmente en la infancia, la infección puede pasar desapercibida o presentar síntomas leves.

¿En qué zonas del mundo puede sufrirse la hepatitis A?

La hepatitis A está presente en todo el mundo. El ser humano es su principal reservorio, lo que facilita su propagación.

Es más frecuente en países con condiciones sanitarias deficientes, donde existe menor acceso a agua potable y a sistemas adecuados de eliminación de aguas residuales. Por eso, el riesgo aumenta en determinadas regiones en vías de desarrollo, aunque puede contraerse en cualquier país.

¿Puede provocar infección crónica del hígado?

A diferencia de la hepatitis B y la hepatitis C, la hepatitis A no evoluciona hacia una enfermedad hepática crónica. Una vez superada, el organismo desarrolla inmunidad permanente frente al virus.

¿Qué hacer si un miembro de la familia contrae la infección?

Si una persona conviviente es diagnosticada de hepatitis A, es fundamental reforzar las medidas higiénicas para evitar el contagio.

Se recomienda:

  • Extremar la higiene de manos con agua y jabón, especialmente después de ir al baño o cambiar pañales.
    • Limpiar cuidadosamente el inodoro y las superficies que puedan estar contaminadas.
    • Manipular adecuadamente pañales u objetos que hayan estado en contacto con heces.

En algunos casos, puede administrarse inmunoglobulina para ofrecer protección inmediata tras la exposición. Su eficacia es mayor si se aplica dentro de las dos semanas posteriores al posible contacto con el virus y, en ocasiones, se combina con la primera dosis de la vacuna.

Ante un diagnóstico en el entorno familiar, es conveniente consultar con el profesional sanitario para recibir indicaciones específicas.

Tratamiento

No existe un medicamento específico que elimine el virus. El abordaje consiste en tratamiento de soporte, es decir, aliviar los síntomas y vigilar la evolución.

Es importante mantener una buena hidratación, sobre todo si hay vómitos. En general, se aconseja reposo relativo según el nivel de cansancio.

Existe una vacuna elaborada con virus inactivado que previene la infección. Está indicada en personas mayores de 12 meses que viajen a zonas con alta prevalencia y que no estén previamente vacunadas.

La pauta habitual consta de dos dosis intramusculares:

  • Una primera dosis al menos dos semanas antes del viaje.
  • Una segunda dosis entre 6 y 12 meses después de la primera.

Virus de la hepatitis A (VHA) y gestación

Aunque la hepatitis A es una causa frecuente de hepatitis en la población general, es poco habitual durante el embarazo. No existen datos que demuestren un aumento del riesgo de complicaciones graves en la gestación.

Transmisión vertical (TV)

La transmisión vertical implica el paso del virus de la madre al feto. Aunque se ha descrito que el virus puede atravesar la placenta, no se ha demostrado que cause infección clínica en recién nacidos de madres con hepatitis A activa, independientemente del trimestre de infección, del tipo de parto o de la lactancia materna. Por tanto, no se considera que exista transmisión vertical efectiva del virus.

Diagnóstico durante la gestación

Si se sospecha la infección, el diagnóstico se confirma mediante análisis de sangre que detecten inmunoglobulina M (IgM) frente al virus de la hepatitis A y elevación de transaminasas.

Prevención y tratamiento

La prevención se basa en medidas higiénicas adecuadas y en una correcta manipulación de alimentos. Si la madre presenta la infección en el periodo neonatal, es especialmente importante reforzar estas medidas.

La lactancia materna no se considera una vía de transmisión, por lo que no está contraindicada.

La vacunación puede valorarse durante el embarazo en situaciones de alto riesgo, siempre tras consultar con el profesional sanitario. El tratamiento, al igual que fuera de la gestación, es sintomático y orientado al control clínico.

Contenido revisado en 2026 por:

casado

Dra. Marta Casado Martín

Hospital Univ. Torrecárdenas, Almería.

Contenido original por:

FEAD - Fundación Española del Aparato Digestivo

Dr. Javier Salmerón Escobar
y A. Gila

Unidad Clínica de Aparato Digestivo. Hospital Univ. “San Cecilio”. Granada

Enfermedades, síntomas y pruebas diagnósticas

Información clave para tu salud diaria