Enfermedad hepática grasa metabólica

Es posible que haya oído hablar de esta enfermedad con otro nombre, como “hígado graso no alcohólico”. Durante muchos años se utilizó este término, pero hoy en día ya no se recomienda y está quedando en desuso.

¿Por qué se ha cambiado el nombre? Porque ese término explicaba la enfermedad por lo que no era (no relacionada con el alcohol), pero no ayudaba a entender cuál es su causa real. Además, podía generar confusión o malentendidos. Actualmente sabemos que, en la mayoría de los casos, esta enfermedad no tiene nada que ver con el alcohol, sino con problemas del metabolismo, como el sobrepeso, la obesidad, la diabetes o el colesterol elevado.

Por este motivo, los especialistas utilizan ahora un nombre más adecuado y claro: enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica, conocida también por sus siglas en inglés como MASLD. Este cambio de nombre no es solo una cuestión de palabras. Refleja una nueva forma de entender la enfermedad y de abordarla, centrándose en mejorar la salud general y no únicamente en tratar el hígado.

Y esto nos lleva a la siguiente pregunta:

¿Qué es exactamente la enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica?

La enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica es una enfermedad del hígado en la que se acumula grasa dentro del hígado. Esta acumulación de grasa no es normal y aparece, sobre todo, en personas con alteraciones metabólicas como el sobrepeso, la obesidad, la diabetes o el colesterol elevado.

El hígado es un órgano fundamental en el metabolismo, ya que regula el almacenamiento, la producción y el uso de grasas y azúcares en el organismo. En personas con disfunción metabólica, como resistencia a la insulina, obesidad o diabetes, se produce un desequilibrio entre la entrada, la producción y la eliminación de grasas en el hígado. Como consecuencia, las células hepáticas (hepatocitos) comienzan a acumular grasa en exceso.

En muchas personas, la enfermedad se limita a la presencia de grasa en el hígado y no causa problemas importantes. Sin embargo, en algunos pacientes, la enfermedad puede progresar. En estos casos, además de grasa, aparece inflamación del hígado, lo que se conoce como esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH).

Si la inflamación persiste durante años, puede dar lugar a la formación de fibrosis (cicatrices en el hígado) y, en fases más avanzadas, a cirrosis, una situación en la que el hígado pierde parte de su función normal. En algunos casos, también puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de hígado.

Es importante destacar que todo este proceso puede ocurrir sin dar síntomas durante mucho tiempo, lo que explica por qué muchas personas desconocen que tienen la enfermedad hasta que se detecta en una analítica o una prueba de imagen realizada por otro motivo.

Por eso, reconocer la enfermedad a tiempo es fundamental: en las fases iniciales, es potencialmente reversible, especialmente si se actúa sobre sus causas principales.

¿Por qué aparece y quién tiene más riesgo de padecerla?

Los principales factores de riesgo son:

  • Sobrepeso y obesidad, especialmente cuando la grasa se acumula en la zona abdominal
  • Diabetes mellitus tipo 2 o resistencia a la insulina
  • Colesterol y triglicéridos elevados
  • Hipertensión arterial
  • Sedentarismo y falta de actividad física regular
  • Alimentación poco saludable, rica en azúcares, bebidas azucaradas y productos ultraprocesados

Lo habitual es que aparezca en personas que presentan varios de estos factores a la vez, aunque también puede aparecer en personas con peso normal.

Con menor frecuencia, la acumulación de grasa en el hígado puede verse favorecida por otros factores, como:

  • Pérdidas rápidas de peso
  • Determinados medicamentos
  • Algunas enfermedades metabólicas poco frecuentes
  • Cirugías digestivas específicas

¿Cómo se diagnostica?

La MASLD suele detectarse de forma casual, ya que muchas personas no presentan síntomas. El diagnóstico se basa en confirmar la presencia de grasa en el hígado, valorar si existe daño hepático y descartar otras causas de enfermedad del hígado.

Para ello se utilizan:

  • Análisis de sangre, que pueden mostrar alteraciones leves, aunque pueden ser normales incluso con enfermedad avanzada.
  • Pruebas de imagen, especialmente la ecografía abdominal, que permite detectar la acumulación de grasa.
  • Pruebas no invasivas, como la elastografía, que ayudan a estimar el grado de fibrosis sin necesidad de biopsia.

La biopsia hepática solo se realiza en casos muy concretos, cuando es imprescindible conocer con precisión el grado de daño del hígado.

El objetivo del diagnóstico es identificar la enfermedad a tiempo y detectar a las personas con mayor riesgo de progresión.

¿Cuál es el tratamiento?

Actualmente no existe un medicamento único que cure la enfermedad. El tratamiento se basa principalmente en actuar sobre sus causas y en mejorar la salud metabólica general.

Las medidas más importantes son:

  • Pérdida de peso, especialmente en personas con sobrepeso u obesidad. Reducir entre un 7–10% del peso corporal puede mejorar de forma significativa el hígado.
  • Alimentación saludable, siendo la dieta mediterránea la más recomendada.
  • Actividad física regular, adaptada a cada persona y mantenida en el tiempo.

En personas con formas más avanzadas de la enfermedad, el médico puede valorar tratamientos específicos o la participación en ensayos clínicos.

En casos de obesidad grave, la cirugía o la endoscopia bariátrica puede ser una opción eficaz, ya que mejora el peso, el metabolismo y el daño hepático.

El tratamiento de la MASLD debe ser individualizado y a largo plazo, y cuanto antes se inicie, mejores serán los resultados.

En los últimos años se han obtenido resultados prometedores con algunos tratamientos orales en estudios clínicos, pero todavía no están disponibles en España de forma general para esta indicación. Se espera que en el futuro próximo puedan ampliar las opciones terapéuticas.

Preguntas frecuentes sobre la enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD)

¿Qué es la enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD)? 

La MASLD es una enfermedad en la que se acumula grasa en el hígado como consecuencia de alteraciones metabólicas, como el sobrepeso, la obesidad, la diabetes tipo 2 o el colesterol elevado. 

¿Es lo mismo que el hígado graso no alcohólico? 

Sí. La enfermedad anteriormente conocida como «hígado graso no alcohólico» recibe actualmente el nombre de enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD). Este nuevo término refleja mejor su causa principal, relacionada con las alteraciones metabólicas y no con el consumo de alcohol.

¿Por qué se ha cambiado el nombre de hígado graso no alcohólico a MASLD? 

El nuevo nombre pone el foco en la causa de la enfermedad, que en la mayoría de los casos está relacionada con problemas metabólicos como la obesidad, la diabetes o el colesterol elevado, y evita la confusión que podía generar el término anterior. 

¿Qué causa la MASLD? 

La enfermedad aparece cuando se acumula grasa en el hígado debido a un desequilibrio en el metabolismo de las grasas y los azúcares. Este problema suele estar asociado a la resistencia a la insulina y a otros factores de riesgo metabólicos. 

¿Quién tiene más riesgo de desarrollar MASLD? 

El riesgo es mayor en personas con sobrepeso u obesidad, diabetes tipo 2, colesterol o triglicéridos elevados, hipertensión arterial, sedentarismo o una alimentación rica en productos ultraprocesados y bebidas azucaradas. También puede aparecer en personas con peso normal. 

¿La MASLD produce síntomas? 

En la mayoría de los casos no. La enfermedad puede permanecer sin síntomas durante años y detectarse de forma casual en una analítica o una prueba de imagen realizada por otro motivo. 

¿Puede la enfermedad hepática grasa progresar? 

Sí. En algunas personas la acumulación de grasa provoca inflamación del hígado (esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica o MASH), que con el tiempo puede evolucionar hacia fibrosis, cirrosis e incluso aumentar el riesgo de cáncer de hígado.

¿Qué es la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH)? 

La MASH es una forma más avanzada de la enfermedad en la que, además de grasa acumulada, existe inflamación del hígado. Si esta inflamación persiste durante años, puede favorecer la aparición de fibrosis y cirrosis. 

¿Cómo se diagnostica la MASLD? 

El diagnóstico suele realizarse mediante análisis de sangre, ecografía abdominal y pruebas no invasivas como la elastografía para valorar la presencia de fibrosis. La biopsia hepática solo se reserva para situaciones concretas. 

¿Cuál es el tratamiento de la enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica? 

El tratamiento consiste en actuar sobre las causas que favorecen la enfermedad. Las principales medidas son perder peso cuando existe sobrepeso u obesidad, seguir una alimentación saludable, realizar actividad física de forma regular y controlar los factores de riesgo metabólicos. 

¿Cuánto peso hay que perder para mejorar el hígado graso? 

En personas con sobrepeso u obesidad, perder entre un 7 % y un 10 % del peso corporal puede mejorar de forma significativa la acumulación de grasa y el daño hepático. 

¿Qué dieta se recomienda para la MASLD? 

La dieta mediterránea es el patrón de alimentación recomendado por sus beneficios sobre la salud metabólica y el hígado.

¿Existe un medicamento que cure la MASLD? 

Actualmente no existe un medicamento único que cure la enfermedad. El tratamiento se basa principalmente en cambios en el estilo de vida y en el control de los factores metabólicos. En algunos pacientes pueden valorarse tratamientos específicos o la participación en ensayos clínicos. 

¿La cirugía bariátrica puede ayudar a tratar la MASLD? 

En personas con obesidad grave, la cirugía o la endoscopia bariátrica pueden ser una opción terapéutica, ya que favorecen la pérdida de peso, mejoran el metabolismo y pueden reducir el daño hepático.

Contenido revisado en 2026 por:

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Dr. Luis Téllez Villajo

Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid.

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