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Enfermedad de Crohn y embarazo
Un porcentaje elevado de personas con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), tanto Enfermedad de Crohn como Colitis Ulcerosa, recibe el diagnóstico en edad fértil. Por eso es normal que surjan dudas sobre la propia enfermedad y sobre los tratamientos cuando se está pensando en buscar embarazo o durante la gestación. A continuación, se responden algunas de las preguntas más habituales en la consulta de EII.
¿Puedo transmitir la enfermedad a mi descendencia?
Para empezar, conviene recordar que la patogenia (las causas) de la EII no se conoce por completo. La explicación que hoy se acepta con más fuerza es que la EII aparece en personas con predisposición genética, y que en ellas influyen factores ambientales que interactúan con la microbiota intestinal y con el sistema inmunitario.
El componente genético es especialmente complejo: participan muchos genes (es decir, es poligénico) y todavía no se conocen todos los implicados ni cómo se relacionan entre sí.
Aun así, sí sabemos que el riesgo de desarrollar EII es mayor cuando hay antecedentes familiares.
En la Enfermedad de Crohn, si uno de los progenitores la padece, el riesgo para la descendencia es del 5%. Si uno de los progenitores tiene Colitis Ulcerosa, el riesgo de transmisión es del 2%. Y si ambos progenitores presentan alguna de estas enfermedades, la probabilidad asciende al 30%.
¿Estas enfermedades afectan a mi fertilidad?
Si tienes EII pero estás fuera de brote (sin actividad) y no has pasado por cirugía, las tasas de fertilidad suelen ser similares a las de la población sin estas patologías.
En algunas mujeres, ciertas cirugías previas (por ejemplo resecciones ileocecales o la creación de reservorios ileoanales) pueden favorecer adherencias en la pelvis y afectar a las trompas, lo que puede dificultar la concepción. En algunos hombres que se han sometido a colectomía con reservorio ileoanal, pueden aparecer de forma secundaria problemas de disfunción eréctil o de eyaculación retrógrada.
Cuando hay un brote inflamatorio, puede disminuir la libido y, además, posibles déficits de nutrientes y micronutrientes pueden repercutir en la calidad del semen en los hombres y en alteraciones del ciclo menstrual en las mujeres.
En general, la mayoría de los fármacos utilizados para tratar la EII no disminuyen la fertilidad. Como excepción, merece mención la sulfasalazina en varones: puede empeorar la calidad del esperma, afectando a la cantidad y a la movilidad de los espermatozoides. Este efecto es reversible al suspender el fármaco.
¿Cómo evolucionará la enfermedad durante el embarazo?
Por sí mismo, el embarazo no actúa como un factor que “proteja” ni como un factor que haga progresar la EII.
Para estimar cómo puede ir el embarazo, lo más importante es saber si en el momento de la concepción la enfermedad está activa y con qué intensidad (leve, moderada o grave):
- Si la mujer se queda embarazada estando en remisión (sin actividad), la probabilidad de continuar así durante el embarazo es del 75%.
- Si la mujer se queda embarazada en brote o con enfermedad activa, la probabilidad de seguir con actividad durante el embarazo también es del 75%. Por eso, lo ideal es planificar el embarazo cuando la enfermedad está en remisión clínica.
¿Mi embarazo tendrá un curso más difícil?
Si el embarazo transcurre con la EII en remisión clínica, no se ha visto un aumento relevante del riesgo de aborto espontáneo, bajo peso neonatal, muerte neonatal ni de complicaciones gestacionales como preeclampsia o eclampsia. En cambio, cuando existe actividad inflamatoria sí aumenta el riesgo de aborto espontáneo, bajo peso del recién nacido, muerte neonatal y complicaciones durante el embarazo.
¿Qué medicamentos puedo tomar durante el embarazo?
Es clave planificar el embarazo para que coincida con un periodo de remisión y así poder ajustar la medicación a esta etapa. La idea general es mantener los tratamientos considerados seguros para sostener la remisión, evitando tanto complicaciones de la enfermedad como riesgos derivados de los fármacos. El equipo médico que lleve el seguimiento irá adaptando el tratamiento según la evolución y las necesidades que vayan surgiendo.
Antibióticos
- Amoxicilina-clavulánico: riesgo bajo. Es el antibiótico de elección durante el embarazo.
- Ciprofloxacino y metronidazol: evitar en el primer trimestre. Pueden utilizarse durante periodos cortos si es imprescindible, por ejemplo en enfermedad perianal.
- Rifaximina: contraindicada por su efecto teratogénico.
Aminosalicilatos
- Mesalazina y sulfasalazina: considerados seguros. En el caso de la sulfasalazina, es necesario suplementar con ácido fólico (2 mg/día), ya que dificulta su absorción.
Corticoides
- Budesonida: segura, con bajo riesgo. Usar en pautas cortas.
- Prednisona, prednisolona y metilprednisolona: pueden asociarse en la madre a diabetes gestacional, insuficiencia suprarrenal o rotura prematura de membranas. En el primer trimestre se ha descrito una posible asociación no confirmada con labio leporino o paladar hendido. Se recomienda su uso en pautas cortas durante los brotes.
Inmunosupresores
- Metotrexato: contraindicado. Es teratogénico tanto si lo toma la mujer como el hombre. Debe suspenderse entre 3 y 6 meses antes de la concepción.
- Tiopurinas (azatioprina y mercaptopurina): seguras. Mantener la dosis previa al embarazo.
- Ciclosporina: no recomendada por el riesgo de hipertensión y convulsiones en la madre.
Tofacitinib Pequeñas moléculas
- Los datos disponibles son limitados, por lo que no se recomienda su uso hasta disponer de más evidencia.
Anti-TNF: Infliximab, Adalimumab, Golimumab
- Seguros, bajo riesgo. Mantener la dosis previa al embarazo. Si hay remisión, se intenta separar la última dosis del parto y evitar, si se puede, administrar en el tercer trimestre. Si hay actividad o evolución desfavorable, continuar también en ese trimestre.
Vedolizumab (Antiintegrinas)
- Datos limitados, bajo riesgo. Dosis similar a la previa al embarazo. Si es posible, no administrar en el tercer trimestre.
Ustekinumab (Anti-Interleukinas)
- Datos limitados, bajo riesgo. Dosis similar a la previa al embarazo. Si es posible, no administrar en el tercer trimestre.
¿Qué medicamentos puedo tomar durante la lactancia?
Siempre que sea posible, se recomienda la lactancia materna por los beneficios que aporta al recién nacido. El equipo sanitario orientará de forma individualizada, pero de manera general:
Antibióticos
- Amoxicilina-clavulánico: seguro.
- Ciprofloxacino: compatible, separando la toma de la lactancia 3–4 horas.
- Metronidazol: evitar.
- Rifaximina: evitar por falta de datos.
Aminosalicilatos
- Mesalazina y sulfasalazina: seguros, mantener la dosis habitual.
Corticoides
- Budesonida, prednisona, prednisolona y metilprednisolona: compatibles, separando la toma de la lactancia 3–4 horas.
Inmunosupresores
- Metotrexato: contraindicado.
- Tiopurinas: compatibles, separando la toma de la lactancia 4 horas.
- Ciclosporina: contraindicada.
Tofacitinib (Pequeñas moléculas)
- Datos limitados. No se recomienda hasta disponer de más información.
Anti-TNF: Infliximab, Adalimumab, Golimumab
- Compatibles con lactancia materna.
Vedolizumab (Antiintegrinas)
- Datos limitados; se necesitan más estudios. Los resultados actuales apuntan a su seguridad.
Ustekinumab (Anti-Interleukinas)
- Datos limitados; se necesitan más estudios. Los datos disponibles apuntan a su seguridad.
¿Cómo será el parto, vaginal o necesitaré una cesárea?
Como en cualquier embarazo, la vía del parto se decide según las condiciones obstétricas concretas para elegir parto vaginal o cesárea. En general, se intenta el parto vaginal, excepto en:
- Enfermedad perianal en la Enfermedad de Crohn, por el riesgo de aparición de nuevos trayectos fistulosos.
- Cirugía previa con colectomía subtotal y creación de un reservorio ileoanal, o si existe incontinencia fecal por daño previo de los esfínteres. En mujeres portadoras de ileostomía o colostomía, la opción preferente suele ser el parto vaginal. Y, si se puede, es recomendable evitar la episiotomía por el riesgo de afectación perianal.
Tener Enfermedad de Crohn no impide formar una familia, tanto en hombres como en mujeres. Con la enfermedad bien controlada y el apoyo del equipo sanitario, la mayoría de las personas pueden vivir la maternidad o la paternidad con tranquilidad. Hoy existen tratamientos seguros y un seguimiento especializado para acompañarlos en cada etapa. La clave es la planificación, el seguimiento conjunto con el equipo médico y mantener el tratamiento indicado.
Bibliografía
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Preguntas frecuentes sobre embarazo, fertilidad y enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
¿Puedo tener hijos si tengo enfermedad inflamatoria intestinal (EII)?
Sí. Tanto las personas con enfermedad de Crohn como con colitis ulcerosa pueden formar una familia. Con la enfermedad bien controlada, una adecuada planificación y el seguimiento del equipo sanitario, la mayoría pueden afrontar la maternidad o la paternidad con tranquilidad.
¿Puedo transmitir la EII a mis hijos?
Existe un componente genético, aunque la enfermedad también depende de factores ambientales, de la microbiota intestinal y del sistema inmunitario. El riesgo aumenta cuando existen antecedentes familiares.
¿Cuál es el riesgo de que mis hijos desarrollen EII?
Si uno de los progenitores tiene enfermedad de Crohn, el riesgo es aproximadamente del 5%. Si uno de los progenitores tiene colitis ulcerosa, el riesgo es del 2%. Si ambos progenitores padecen alguna forma de EII, el riesgo puede alcanzar el 30%.
¿La EII afecta a la fertilidad?
En general, si la enfermedad está en remisión y no ha habido cirugías, la fertilidad es similar a la de la población general.
¿La cirugía puede afectar a la fertilidad?
Sí. Algunas intervenciones pueden dificultar la concepción. En mujeres, determinadas cirugías pueden producir adherencias pélvicas que afecten a las trompas. En hombres, la cirugía con reservorio ileoanal puede ocasionar problemas de disfunción eréctil o eyaculación retrógrada.
¿Un brote de la enfermedad puede influir en la fertilidad?
Sí. Durante un brote puede disminuir la libido y los déficits nutricionales pueden afectar a la calidad del semen o producir alteraciones del ciclo menstrual.
¿Los medicamentos para la EII reducen la fertilidad?
La mayoría no. La principal excepción es la sulfasalazina en los hombres, que puede disminuir temporalmente la cantidad y la movilidad de los espermatozoides. Este efecto es reversible al suspender el tratamiento.
¿Es mejor planificar el embarazo cuando la enfermedad está controlada?
Sí. Lo recomendable es buscar el embarazo cuando la EII está en remisión clínica, ya que esto aumenta las probabilidades de mantener la enfermedad estable durante la gestación.
¿Cómo evoluciona la EII durante el embarazo?
El embarazo no mejora ni empeora por sí mismo la enfermedad. Si la concepción ocurre durante la remisión, existe un 75% de probabilidad de que la enfermedad permanezca inactiva durante el embarazo. Si el embarazo comienza con enfermedad activa, también existe un 75% de probabilidad de que continúe activa.
¿La actividad de la enfermedad influye en el embarazo?
Sí. Cuando la EII está en remisión, no se ha observado un aumento importante del riesgo de aborto espontáneo, bajo peso al nacer o complicaciones obstétricas. En cambio, la enfermedad activa aumenta el riesgo de estas complicaciones.
¿Puedo seguir tomando medicación durante el embarazo?
En muchos casos sí. El objetivo es mantener los tratamientos considerados seguros para evitar brotes y proteger tanto a la madre como al bebé. El tratamiento debe individualizarse y ajustarse por el equipo médico.
¿Qué medicamentos están contraindicados durante el embarazo?
El metotrexato está contraindicado porque es teratógeno y debe suspenderse entre tres y seis meses antes de la concepción, tanto en mujeres como en hombres. La rifaximina también está contraindicada.
¿Qué tratamientos se consideran seguros durante el embarazo?
Según el texto, mesalazina, sulfasalazina (con suplementación de ácido fólico), tiopurinas y los fármacos anti-TNF se consideran tratamientos de bajo riesgo durante el embarazo.
¿Puedo dar el pecho si tengo EII?
Sí. Siempre que sea posible, se recomienda la lactancia materna. Muchos de los tratamientos utilizados para la EII son compatibles con la lactancia, aunque algunos requieren separar la toma del medicamento de la lactancia o evitarse.
¿Qué medicamentos no deben utilizarse durante la lactancia?
El metotrexato y la ciclosporina están contraindicados. El metronidazol y la rifaximina también deben evitarse, mientras que otros tratamientos requieren una valoración individualizada.
¿Necesitaré una cesárea por tener EII?
No necesariamente. En la mayoría de los casos se intenta el parto vaginal y la vía del parto se decide por criterios obstétricos.
¿Cuándo se recomienda una cesárea en personas con EII?
Puede recomendarse en mujeres con enfermedad de Crohn perianal activa o en quienes han sido sometidas a una colectomía con reservorio ileoanal o presentan incontinencia fecal por daño de los esfínteres.
¿Es posible tener un embarazo y un parto seguros con EII?
Sí. Con una buena planificación, un adecuado control de la enfermedad y un seguimiento conjunto por el equipo sanitario, la mayoría de las personas con EII pueden tener un embarazo y un parto satisfactorios.
Contenido original y actualizado en 2026 por:

Dra. Mileidis San Juan Acosta
Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, Tenerife.
Contenido original por:

Dr. Antonio Moreno García
Facultativo Especialista Apto. Digestivo. Hospital Univ. Jerez de la Frontera. Cádiz.