Recomendaciones nutricionales para la Enfermedad de Crohn

La alimentación en la Enfermedad de Crohn debe ser completa, variada y equilibrada, adaptándose siempre a la tolerancia individual a los distintos alimentos. Es recomendable evitar comidas copiosas y distribuir la ingesta diaria en cinco o seis tomas, priorizando cantidades pequeñas para facilitar la digestión. La tolerancia alimentaria puede variar en función de la fase de la enfermedad, siendo diferente durante los periodos de brote y en las fases de remisión.

La incorporación de nuevos alimentos debe realizarse de manera progresiva y junto a otros que ya se toleren adecuadamente, lo que permite identificar con mayor facilidad aquellos productos que resultan problemáticos. Los alimentos que generan malestar deben ser evitados, teniendo en cuenta que las molestias relacionadas con la ingesta suelen aparecer aproximadamente dentro de las seis horas posteriores. Cuando los síntomas se manifiestan al día siguiente, es menos probable que estén directamente relacionados con el alimento consumido.

La intensidad de los síntomas depende en muchos casos de la cantidad ingerida, por lo que resulta aconsejable comenzar con porciones pequeñas. Además, una adecuada masticación, comer despacio y mantener un periodo de reposo tras las comidas contribuyen a una mejor tolerancia digestiva.

La leche y los productos lácteos no deben eliminarse de la dieta salvo que exista intolerancia demostrada, ya que constituyen una fuente relevante de calcio y vitamina D. En situaciones de intolerancia a la lactosa, puede recurrirse a leche sin lactosa. Muchas personas que no toleran la leche líquida pueden consumir sin problemas otros derivados lácteos, como el yogur o los quesos curados. Es importante recordar que la intolerancia se debe a la lactosa y no al contenido graso, por lo que no es necesario sustituir los productos enteros por versiones desnatadas o semidesnatadas.

La fibra vegetal puede consumirse en cantidades normales. Sin embargo, durante episodios de diarrea se aconseja reducir temporalmente la ingesta de fibra, así como de productos integrales y salvado de trigo, para disminuir la irritación intestinal.

La ingesta de líquidos debe realizarse en pequeñas cantidades y preferiblemente fuera de las comidas. En situaciones de brote, la cantidad de líquidos debe ajustarse a las pérdidas producidas por las deposiciones. Pueden utilizarse soluciones de rehidratación oral disponibles en farmacia, bebidas isotónicas o preparados caseros adecuados, así como agua o agua de arroz, incorporándolos de forma progresiva.

Durante los periodos de bienestar se recomienda mantener la exclusión de aquellos alimentos que se sabe que provocan malestar. No existe evidencia de que un alimento concreto desencadene o empeore la Enfermedad de Crohn, por lo que únicamente deben evitarse aquellos productos que de forma repetida se toleren mal.

Preguntas frecuentes sobre las recomendaciones para la enfermedad de Crohn 

¿Hay alimentos que estén prohibidos? 

No existe evidencia de que un alimento concreto desencadene o empeore la enfermedad en todas las personas. Se recomienda evitar únicamente aquellos alimentos que de forma repetida produzcan una mala tolerancia, adaptando la alimentación a cada persona.  

¿La alimentación debe cambiar durante un brote? 

Sí. La tolerancia alimentaria puede variar entre los periodos de brote y las fases de remisión. Por ello, la dieta debe adaptarse a la situación y a los síntomas de cada persona.  

¿Cómo se deben introducir nuevos alimentos? 

Es recomendable incorporarlos de forma progresiva, en pequeñas cantidades y junto a otros alimentos que ya se toleren bien. De esta manera resulta más sencillo identificar aquellos que puedan provocar molestias.  

¿Es necesario eliminar los productos lácteos? 

No, salvo que exista una intolerancia demostrada. Los lácteos aportan calcio y vitamina D. En caso de intolerancia a la lactosa puede utilizarse leche sin lactosa y valorar la tolerancia a otros productos, como yogur o quesos curados.  

¿Se puede consumir fibra? 

En general, la fibra vegetal puede consumirse en cantidades normales. Sin embargo, durante episodios de diarrea se aconseja reducir temporalmente la fibra, los productos integrales y el salvado de trigo para disminuir la irritación intestinal.  

¿Cómo debe mantenerse la hidratación durante un brote? 

Se recomienda beber pequeñas cantidades de líquido, preferiblemente fuera de las comidas, y adaptar la ingesta a las pérdidas ocasionadas por las deposiciones. El documento contempla también el uso de soluciones de rehidratación oral y otras opciones para favorecer la reposición de líquidos. 

Contenido original y actualizado en 2026 por:

Jimena Abilés Osinaga

Dra. Jimena Abilés Osina

Hospital Costa del Sol, Marbella, Málaga.

Enfermedades, síntomas y pruebas diagnósticas

Información clave para tu salud diaria