La obesidad es una enfermedad crónica, recurrente y de origen multifactorial, por lo que debe tratarse de forma continuada y estructurada. Cuando el IMC es igual o superior a 30 kg/m², el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas aumenta de manera notable. Entre estas comorbilidades se incluyen la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial, la apnea del sueño, las enfermedades cardiovasculares y determinados tipos de cáncer. Existe una relación directa entre el grado de exceso de peso y el riesgo de padecer estas patologías: cuanto mayor es el exceso de peso, mayor es la probabilidad de complicaciones. Por este motivo, alcanzar y mantener un peso saludable es un objetivo fundamental para preservar la salud a largo plazo.
El abordaje terapéutico de la obesidad debe ser individualizado y realizarse preferentemente en el marco de una Unidad Multidisciplinar, en la que participen profesionales de distintas áreas como nutrición, psicología y medicina. Este enfoque integral permite adaptar el tratamiento a las características, necesidades y circunstancias de cada paciente.
El objetivo del tratamiento no es solo “bajar kilos”, sino mejorar salud, calidad de vida y reducir complicaciones. En general, una pérdida de peso del 5–10% ya aporta beneficios metabólicos y cardiovasculares; en situaciones como diabetes, apnea del sueño o enfermedad hepática avanzada pueden requerirse objetivos mayores.
El abordaje debe individualizarse y suele integrar intervenciones sobre el estilo de vida, apoyo conductual/psicológico y, cuando está indicado, tratamiento farmacológico, endoscópico o quirúrgico.
Tratamiento conductual y estilo de vida
Suele ser la base del plan terapéutico y se apoya en tres pilares:
Alimentación e intervención nutricional
La estrategia con mejor evidencia es lograr un déficit calórico sostenido, adaptado a cada persona, priorizando alimentos poco procesados y de alta densidad nutricional. No existe una única “dieta perfecta”: el mejor plan es el que se puede mantener en el tiempo.
- Patrones alimentarios recomendados: dieta mediterránea o estilo DASH, con abundancia de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva y proteínas magras.
- Fibra: aumentar el consumo de fibra (legumbres, verduras, fruta entera, frutos secos) ayuda a la saciedad y al control glucémico.
- Proteína: asegurar un aporte adecuado de proteína facilita la preservación de masa muscular durante la pérdida de peso.
- Reducir ultraprocesados, bebidas azucaradas y alcohol, que aportan calorías con baja saciedad.
- Técnicas prácticas: planificar menús, controlar porciones, comer con atención plena (mindful eating) y registrar ingestas si resulta útil.
Actividad física
La actividad física mejora la salud cardiometabólica y ayuda a mantener la pérdida de peso. De forma orientativa, se recomienda acumular 150–300 minutos/semana de actividad aeróbica moderada, y añadir entrenamiento de fuerza 2–3 días/semana, adaptado a la edad y a las limitaciones articulares.
Apoyo psicológico y conductual
La terapia cognitivo-conductual y otras estrategias de cambio de hábitos pueden mejorar adherencia, manejo de emociones, control del hambre hedónica y prevención de recaídas. También es clave detectar y tratar trastornos de la conducta alimentaria, ansiedad o depresión cuando están presentes.
A pesar de ello, en muchos casos estas medidas no son suficientes para lograr una pérdida de peso significativa o sostenida. En estas situaciones, es necesario complementar el tratamiento con otras opciones terapéuticas. Existen distintos escalones de intervención que se seleccionan según el IMC, las comorbilidades y la respuesta previa al tratamiento, siempre valorando de forma individualizada y comenzando, en la medida de lo posible, por las opciones menos invasivas.
Tratamiento farmacológico
Los fármacos para la obesidad se indican como complemento (no como sustituto) de los cambios de estilo de vida, habitualmente en personas con IMC ≥ 30 kg/m² o IMC ≥ 27 kg/m² con comorbilidades relacionadas con el peso, cuando no se alcanzan objetivos con medidas conductuales.
La elección del fármaco depende de la situación clínica, comorbilidades, contraindicaciones, tolerancia, disponibilidad y coste. En los últimos años han destacado los fármacos “incretínicos” (agonistas de GLP-1 y agonistas duales GIP/GLP-1) por su eficacia, aunque requieren seguimiento médico.
| Fármaco (principio activo) | Mecanismo | Pérdida media de peso (ensayos) | Comentarios clínicos |
| Semaglutida 2,4 mg (1 vez/semana) | Agonista del receptor GLP-1 | ≈ 15% a 68 semanas | Aprobada en la UE para control del peso en IMC ≥30 o ≥27 con comorbilidad. Efectos gastrointestinales frecuentes; requiere escalado progresivo. |
| Tirzepatida (1 vez/semana) | Agonista dual GIP/GLP-1 | ≈ 15–21% a 72 semanas (según dosis) | Indicada en la UE para control del peso en IMC ≥30 o ≥27 con comorbilidad. Alta eficacia; efectos gastrointestinales frecuentes. |
| Liraglutida 3 mg (diaria) | Agonista del receptor GLP-1 | ≈ 5–8% | Menor pérdida de peso que semaglutida; puede ser alternativa cuando otras opciones no son adecuadas. |
| Naltrexona / bupropión | Modulación central del apetito y del sistema de recompensa | ≈ 5–9% | Puede ser útil en determinados perfiles; no indicada en epilepsia y requiere precaución en hipertensión no controlada. |
| Orlistat | Inhibidor de la lipasa intestinal | ≈ 3–5% | Efectos digestivos (esteatorrea) si no se reduce la grasa en la dieta; puede interferir con absorción de vitaminas liposolubles. |
En general, la suspensión del tratamiento farmacológico se asocia a recuperación parcial del peso. Por ello, la obesidad se maneja como una enfermedad crónica: los tratamientos eficaces suelen requerir continuidad y un plan de mantenimiento.
Tratamientos endoscópicos
Las técnicas endoscópicas (por vía oral, sin incisiones) pueden considerarse en personas seleccionadas, habitualmente con IMC 30–40 kg/m², y siempre integradas en un programa estructurado con seguimiento nutricional y conductual.
- Balones intragástricos: dispositivos temporales (6–12 meses) que aumentan la saciedad; requieren selección adecuada y seguimiento para minimizar náuseas, vómitos, reflujo o complicaciones.
- Gastroplastia endoscópica en manga (ESG): suturas endoscópicas que reducen el volumen gástrico; puede lograr pérdidas de peso clínicamente relevantes y mejorar comorbilidades en manos expertas.
- POSE (Primary Obesity Surgery Endolumenal): técnica endoscópica que crea pliegues gástricos; resultados variables según técnica y selección de pacientes.
- Dispositivos malabsortivos temporales (p. ej., bypass duodenal endoluminal): su uso depende de disponibilidad y perfil de seguridad; algunos han tenido limitaciones por eventos adversos.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía metabólica y bariátrica es el tratamiento más eficaz a largo plazo para la obesidad severa y para la mejoría de múltiples complicaciones. Incluye técnicas como la gastrectomía vertical (manga gástrica) y el bypass gástrico.
De forma clásica, se considera en IMC ≥ 40 kg/m² o IMC ≥ 35 kg/m² con comorbilidades significativas. Guías recientes también contemplan su indicación en IMC 30–34,9 kg/m² con diabetes tipo 2 u otras enfermedades metabólicas cuando no se alcanzan objetivos con tratamientos menos invasivos, siempre tras valoración en unidad especializada.
La cirugía requiere un compromiso de seguimiento a largo plazo (nutrición, salud mental y control de déficits de micronutrientes) y no sustituye la necesidad de hábitos saludables.
Algoritmo terapéutico orientativo
| Situación clínica (orientativa) | Opciones de tratamiento (siempre individualizadas) |
| Sobrepeso (IMC 25–29,9) con o sin comorbilidades | Intervención sobre estilo de vida + apoyo conductual. Considerar fármacos si IMC ≥27 con comorbilidades y no se alcanzan objetivos. |
| Obesidad grado I (IMC 30–34,9) | Estilo de vida + apoyo conductual. Añadir farmacoterapia si está indicada. Considerar técnicas endoscópicas en casos seleccionados. |
| Obesidad grado II (IMC 35–39,9) | Tratamiento combinado (estilo de vida + fármacos). Endoscopia bariátrica o cirugía según comorbilidades, preferencias y respuesta. |
| Obesidad grado III (IMC ≥40) o IMC ≥35 con comorbilidades relevantes | Valoración en unidad multidisciplinar: cirugía metabólica/bariátrica como opción de mayor eficacia; considerar estrategias puente (fármacos/endoscopia) según el caso. |