Insuficiencia Pancreática Exocrina (IPE) en pacientes con cáncer de páncreas

Concepto

La insuficiencia pancreática exocrina es una complicación muy frecuente en las personas con cáncer de páncreas, con independencia del tratamiento que reciban. Puede aparecer tanto antes como después de la cirugía en pacientes con tumores resecables, así como en aquellos casos en los que el tumor no puede operarse. En estas situaciones, la función del páncreas se altera y deja de producir las enzimas necesarias para una digestión adecuada de los alimentos. 

 Cuando el páncreas no funciona correctamente, los nutrientes de la dieta no se digieren ni se absorben de forma eficaz. Esto provoca pérdida de peso y desnutrición. A su vez, la desnutrición contribuye a un mayor cansancio, sensación de debilidad y disminución del apetito. Por todo ello, identificar y tratar de forma correcta la insuficiencia pancreática exocrina es fundamental para mejorar la calidad de vida y el pronóstico de las personas con cáncer de páncreas. 

Diagnóstico

La insuficiencia pancreática exocrina aparece con tanta frecuencia en personas que padecen o han padecido cáncer de páncreas que, en la práctica clínica, no suele ser necesario confirmarla mediante pruebas específicas. 

Aunque existen diferentes métodos para valorar la función pancreática, su utilización en este contexto no suele ser imprescindible. Entre ellos se encuentra la medición de la elastasa en heces, que puede resultar útil en algunos pacientes que no han sido sometidos a cirugía, y el test del aliento con triglicéridos mixtos, considerado actualmente una de las pruebas más adecuadas para el diagnóstico de la insuficiencia pancreática exocrina. 

En la práctica diaria, la presencia de pérdida de peso junto con la detección de déficits de determinados marcadores nutricionales en los análisis de sangre suele ser suficiente para confirmar la existencia de insuficiencia pancreática exocrina en pacientes con cáncer de páncreas. Estos mismos parámetros permiten, además, evaluar la respuesta y la eficacia del tratamiento con enzimas pancreáticas.

Tratamiento de la Insuficiencia Pancreática Exocrina (IPE)

El tratamiento de la insuficiencia pancreática exocrina se basa fundamentalmente en la administración por vía oral de enzimas pancreáticas. Estas se presentan en cápsulas que contienen minimicrosferas con enzimas digestivas. Su función es ayudar a digerir los alimentos, por lo que deben tomarse con cada una de las comidas del día. La cantidad de cápsulas necesaria en cada toma varía según el volumen de la comida y su contenido calórico y en grasas. 

¿Tiene usted que cambiar su dieta si padece IPE? 

Tradicionalmente, se aconsejaba a las personas con insuficiencia pancreática exocrina seguir una dieta baja en grasas. Sin embargo, estudios más recientes han demostrado que este tipo de dieta no solo puede resultar insuficiente para controlar los síntomas, sino que además puede agravar el déficit de vitaminas liposolubles ya existente y empeorar el estado nutricional global. Actualmente se sabe que una dieta con un aporte adecuado de grasas mejora la eficacia del tratamiento con enzimas pancreáticas. Por este motivo, no se recomienda una dieta pobre en grasas en estos pacientes. 

 Si tengo IPE, ¿tengo que tomar enzimas pancreáticas? 

La insuficiencia pancreática exocrina es muy frecuente en personas que padecen o han padecido cáncer de páncreas. Por ello, salvo en situaciones excepcionales, el tratamiento sustitutivo con enzimas pancreáticas es necesario de forma habitual en estos pacientes. 

Mi médico me ha prescrito enzimas pancreáticas, ¿cómo debo tomarlas? 

El objetivo del tratamiento con enzimas pancreáticas es reemplazar la función digestiva del páncreas. De forma general, se recomienda iniciar el tratamiento con una dosis de 50.000 unidades con las comidas principales y 25.000 unidades con las ingestas más ligeras, como las de media mañana o merienda. No obstante, en la mayoría de los pacientes con cáncer de páncreas estas dosis suelen ser insuficientes, por lo que se comienza habitualmente con 75.000 unidades en las comidas principales y 50.000 unidades en las comidas de menor volumen y contenido calórico. Con frecuencia, estas dosis deben ajustarse y aumentarse de manera progresiva para conseguir normalizar el peso y mejorar el estado nutricional. 

Dado que en cada comida es necesario tomar varias cápsulas, lo más adecuado es repartirlas a lo largo de la ingesta. De este modo, se facilita una mejor mezcla de los alimentos con las enzimas digestivas en el estómago y se optimiza su eficacia. 

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Contenido revisado en 2026 por:

Dr. Andrés Sénchez Yagüe

Dr. Andrés Sánchez Yagüe

Hospital Univ. Costal del Sol, Marbella. Hospital Quiron Salud Marbella, Marbella.

Contenido original por:

Dr. Enrique Dominguez Muñoz

Dr. Enrique Domínguez Muñoz

Hospital Clínico Universitario, Santiago de Compostela, La Coruña.

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