Hepatitis D (Delta)

¿Qué es la hepatitis D (delta)?

La hepatitis delta es una afección del hígado causada por el virus de la hepatitis delta (VHD).

El VHD se denomina “virus defectuoso” porque no puede multiplicarse por sí solo. Necesita la presencia del virus de la hepatitis B (VHB) para completar su ciclo de vida, utilizando su cubierta externa para poder infectar y propagarse.

La infección por VHD puede presentarse de dos maneras distintas:

  • Sobreinfección: cuando una persona ya tiene infección crónica por VHB y posteriormente adquiere el VHD.
  • Coinfección: cuando ambos virus (VHB y VHD) se contraen al mismo tiempo.

Cada una de estas formas tiene una evolución clínica diferente.

Prevención

La prevención de la hepatitis delta es la misma que la de la hepatitis B.

Síntomas

La hepatitis delta puede manifestarse como coinfección o como sobreinfección.

Coinfección

Se produce cuando el VHB y el VHD se adquieren simultáneamente. Tras un periodo de incubación de entre 30 y 180 días, suele aparecer una hepatitis aguda que generalmente se resuelve por sí sola.

Los síntomas más habituales son:

  • Cansancio intenso
  • Falta de apetito
  • Fiebre leve (habitualmente inferior a 38 °C)
  • Dolor de cabeza
  • Náuseas y vómitos
  • Ictericia (coloración amarillenta de piel y mucosas)

En algunos casos los síntomas son leves y pueden pasar desapercibidos. Es frecuente observar dos elevaciones sucesivas de transaminasas en los análisis, separadas por aproximadamente un mes, debido a los distintos momentos de replicación de cada virus.

La mayoría de los casos evolucionan hacia la curación, con una tasa de cronicidad inferior al 5%. Sin embargo, existe mayor riesgo de hepatitis fulminante en comparación con la infección por VHB aislada.

Sobreinfección

Ocurre cuando el VHD infecta a una persona que ya es portadora crónica del VHB. En esta situación, la evolución hacia la cronicidad es muy frecuente y el deterioro hepático suele ser más rápido.

Puede manifestarse como:

  • Un episodio de hepatitis aguda con los síntomas descritos.
  • Un empeoramiento brusco de una enfermedad hepática ya existente.

La insuficiencia hepática es más común en los casos de sobreinfección. Solo en situaciones excepcionales el VHD logra eliminar el VHB.

Se habla de hepatitis crónica delta cuando las transaminasas permanecen elevadas durante más de seis meses y se detectan marcadores del VHD en sangre. A nivel mundial, es la forma menos frecuente de hepatitis crónica, siendo la hepatitis con mayor riesgo de progresión a cirrosis hepática.

En fases iniciales suele no producir síntomas. Cuando aparecen, suelen ser inespecíficos, como cansancio persistente o disminución del apetito.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la combinación de síntomas y análisis de sangre.

En los estudios analíticos se observa:

  • Elevación de transaminasas (ALT, AST, GGT).
  • Aumento de bilirrubina.
  • Presencia del antígeno de superficie del VHB (HBsAg).
  • Detección de anticuerpos frente al VHD.

También puede identificarse el antígeno delta (HDAg) y el ARN del VHD mediante técnicas de PCR, lo que indica que el virus se está replicando activamente. La determinación del ARN viral es el método más útil para valorar la respuesta al tratamiento y confirmar la eliminación del virus.

Los anticuerpos anti-VHD no protegen frente a nuevas infecciones.

  • En la fase aguda aparecen anticuerpos IgM.
  • Con el tiempo se desarrollan anticuerpos IgG, que pueden persistir durante años.

La presencia simultánea de IgM e IgG puede indicar una evolución hacia la cronicidad y suele asociarse a enfermedad más grave. Habitualmente, cuando el VHD está activo, la replicación del VHB disminuye.

Tratamiento

En la hepatitis aguda, el manejo es similar al de otras hepatitis víricas y se basa en tratamiento de soporte.

En casos de coinfección, la evolución suele ser hacia la recuperación completa, por lo que no se recomienda tratamiento antiviral específico.

En la infección crónica, hasta hace poco, la principal opción terapéutica era el interferón, siendo un tratamiento poco eficaz y con importantes efectos secundarios. Actualmente el tratamiento de elección es la bulevirtida, fármaco de administración subcutánea y bien tolerado.

Los análogos de nucleós(t)idos, utilizados en la hepatitis B, no han demostrado eficacia frente al VHD ni en monoterapia ni combinados con interferón.

Virus de la hepatitis D (VHD) y gestación

La infección por VHD no ha demostrado ser más grave durante el embarazo que fuera de él. Sin embargo, debe considerarse ante una embarazada con infección aguda o crónica por VHB que presente un empeoramiento clínico.

Transmisión vertical

La transmisión del VHD de madre a hijo es excepcional. Si no existe infección por VHB, no puede producirse infección por VHD.

Los recién nacidos de madres portadoras deben recibir la profilaxis adecuada frente al VHB para evitar la transmisión. La lactancia materna no está contraindicada.

Diagnóstico durante la gestación

Ante sospecha clínica, se deben solicitar anticuerpos IgM frente al VHD, siempre junto con pruebas para confirmar infección por VHB.

Prevención y tratamiento

No existe un tratamiento específico durante el embarazo. Se aplican las mismas medidas preventivas indicadas para la hepatitis B.

Contenido revisado en 2026 por: 

casado

Dra. Marta Casado Martín

Hospital Univ. Torrecárdenas, Almería.

Contenido original por: 

FEAD - Fundación Española del Aparato Digestivo

Dr. Javier Salmerón Escobar
y A. Gila

Unidad Clínica de Aparato Digestivo. Hospital Univ. “San Cecilio”. Granada.

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