La hepatitis delta puede manifestarse como coinfección o como sobreinfección.
Coinfección
Se produce cuando el VHB y el VHD se adquieren simultáneamente. Tras un periodo de incubación de entre 30 y 180 días, suele aparecer una hepatitis aguda que generalmente se resuelve por sí sola.
Los síntomas más habituales son:
- Cansancio intenso
- Falta de apetito
- Fiebre leve (habitualmente inferior a 38 °C)
- Dolor de cabeza
- Náuseas y vómitos
- Ictericia (coloración amarillenta de piel y mucosas)
En algunos casos los síntomas son leves y pueden pasar desapercibidos. Es frecuente observar dos elevaciones sucesivas de transaminasas en los análisis, separadas por aproximadamente un mes, debido a los distintos momentos de replicación de cada virus.
La mayoría de los casos evolucionan hacia la curación, con una tasa de cronicidad inferior al 5%. Sin embargo, existe mayor riesgo de hepatitis fulminante en comparación con la infección por VHB aislada.
Sobreinfección
Ocurre cuando el VHD infecta a una persona que ya es portadora crónica del VHB. En esta situación, la evolución hacia la cronicidad es muy frecuente y el deterioro hepático suele ser más rápido.
Puede manifestarse como:
- Un episodio de hepatitis aguda con los síntomas descritos.
- Un empeoramiento brusco de una enfermedad hepática ya existente.
La insuficiencia hepática es más común en los casos de sobreinfección. Solo en situaciones excepcionales el VHD logra eliminar el VHB.
Se habla de hepatitis crónica delta cuando las transaminasas permanecen elevadas durante más de seis meses y se detectan marcadores del VHD en sangre. A nivel mundial, es la forma menos frecuente de hepatitis crónica, siendo la hepatitis con mayor riesgo de progresión a cirrosis hepática.
En fases iniciales suele no producir síntomas. Cuando aparecen, suelen ser inespecíficos, como cansancio persistente o disminución del apetito.