Varices esofágicas y gástricas

¿Qué son las varices esofágicas y gástricas?

Las varices esofágicas y gástricas son venas dilatadas que aparecen en el esófago o en el estómago como consecuencia de la hipertensión portal, es decir, del aumento de presión en las venas que llevan la sangre desde el intestino hacia el hígado.

Se trata de una de las complicaciones más frecuentes de las enfermedades hepáticas avanzadas, especialmente de la cirrosis, aunque también pueden aparecer en otras enfermedades vasculares hepáticas, como la trombosis portal o la enfermedad vascular portosinusoidal.

Muchas personas se sorprenden al recibir este diagnóstico porque las varices no suelen producir síntomas hasta que sangran. Precisamente por eso, gran parte del manejo actual se centra en detectarlas precozmente y prevenir la hemorragia antes de que ocurra.

¿Cuál es la diferencia entre las varices esofágicas y las gástricas?

Las varices esofágicas son las más frecuentes y aparecen habitualmente en la parte inferior del esófago. Las varices gástricas se localizan en el estómago y son menos habituales, aunque algunas pueden producir hemorragias más importantes y difíciles de controlar.

Ambos tipos de varices pueden coexistir y su comportamiento no siempre es igual. El riesgo de sangrado depende del tamaño de las varices, de la presión portal y de determinadas características observadas durante la endoscopia.

Síntomas

La mayoría de las varices no producen molestias y se descubren durante una endoscopia realizada como control de la hipertensión portal.

Sin embargo, cuando se rompen pueden provocar una hemorragia digestiva, que constituye una urgencia médica.

Los síntomas más frecuentes de sangrado son los vómitos con sangre, las heces negras, el mareo, la debilidad intensa, el sudor frío o incluso la pérdida de conocimiento. En ocasiones la hemorragia puede ser muy abundante y poner en riesgo la vida del paciente.

Por este motivo, el objetivo principal es prevenir el primer episodio de sangrado.

Diagnóstico

La prueba fundamental para diagnosticar las varices es la endoscopia digestiva alta. Mediante una cámara flexible introducida por la boca, el médico puede visualizar directamente el esófago y el estómago, valorar si existen varices y estimar su riesgo de sangrado.

Actualmente también disponemos de herramientas no invasivas que ayudan a estimar el riesgo de hipertensión portal y la probabilidad de desarrollar varices. La elastografía hepática y esplénica (FibroScan®), junto con algunos análisis de sangre y la ecografía abdominal, permiten identificar qué pacientes tienen más riesgo y cuáles pueden evitar determinadas endoscopias innecesarias.

¿Todas las varices necesitan tratamiento?

No necesariamente.

Las varices pequeñas y con bajo riesgo de sangrado pueden requerir únicamente controles periódicos. Sin embargo, cuando las varices son grandes o presentan características de alto riesgo, suele recomendarse iniciar tratamiento preventivo.

El objetivo es evitar el sangrado antes de que ocurra, ya que una hemorragia digestiva por varices puede ser una complicación grave.

¿Cómo se previene el sangrado?

Actualmente existen tratamientos muy eficaces para reducir el riesgo de hemorragia.

Uno de los más utilizados son los betabloqueantes no selectivos, como propranolol o carvedilol. Estos medicamentos disminuyen la presión en la vena porta y reducen el riesgo de rotura de las varices.

En otros pacientes puede ser necesario realizar tratamiento endoscópico mediante ligadura con bandas elásticas. Durante la endoscopia se colocan pequeñas bandas alrededor de las varices para cerrarlas progresivamente y disminuir el riesgo de sangrado.

En las varices gástricas, dependiendo del tipo y localización, pueden utilizarse otras técnicas endoscópicas específicas, como la inyección de sustancias adhesivas o determinados procedimientos guiados por ecoendoscopia.

El equipo médico decidirá cuál es la estrategia más adecuada según las características de cada paciente.

¿Qué ocurre si las varices sangran?

El sangrado por varices constituye una urgencia médica y requiere ingreso hospitalario.

El tratamiento incluye medicación para disminuir rápidamente la presión portal, antibióticos para prevenir infecciones y tratamiento endoscópico urgente para detener la hemorragia. En ocasiones también son necesarias transfusiones de sangre.

Cuando el sangrado no puede controlarse adecuadamente o existe un riesgo elevado de resangrado, puede ser necesario colocar un TIPS, una comunicación artificial dentro del hígado que disminuye la presión portal y ayuda a controlar la hemorragia.

Afortunadamente, el tratamiento de las hemorragias por varices ha mejorado muchísimo en los últimos años y el pronóstico es hoy mucho mejor que hace décadas.

¿Qué es un TIPS?

El TIPS (derivación portosistémica intrahepática transyugular) es un procedimiento realizado por especialistas en radiología intervencionista mediante el cual se crea un canal dentro del hígado para facilitar el paso de sangre y disminuir la presión portal.

No todos los pacientes lo necesitan, pero puede ser una herramienta muy eficaz en personas con sangrados difíciles de controlar, alto riesgo de resangrado, o episodios repetidos de hemorragia.

¿Puedo hacer vida normal?

Muchas personas con varices esofágicas o gástricas pueden mantener una vida prácticamente normal, especialmente cuando la hipertensión portal está bien controlada y se siguen las recomendaciones médicas.

Es muy importante acudir a las revisiones programadas, tomar correctamente la medicación y evitar el alcohol. También conviene consultar antes de tomar antiinflamatorios u otros medicamentos que puedan aumentar el riesgo de sangrado.

¿Debo seguir alguna dieta especial?

No existe una dieta específica para las varices. Las recomendaciones dependerán sobre todo de la enfermedad hepática de base.

En general se recomienda mantener una alimentación equilibrada, evitar completamente el alcohol y controlar el peso. En pacientes con ascitis puede ser necesario reducir el consumo de sal.

Seguimiento

El seguimiento dependerá del tamaño de las varices y del grado de hipertensión portal.

Muchos pacientes necesitan endoscopias periódicas para controlar la evolución de las varices y valorar si es necesario iniciar o modificar tratamientos preventivos. También suelen realizarse análisis de sangre, ecografías y controles hepatológicos regulares.

El objetivo es detectar cambios antes de que aparezcan complicaciones.

¿Cuándo debo consultar urgentemente?

Debe acudir inmediatamente a urgencias si presenta:

  • vómitos con sangre,
  • heces negras,
  • mareo importante,
  • debilidad intensa,
  • dificultad para respirar,
  • o pérdida de conocimiento.

Estos síntomas pueden indicar una hemorragia digestiva y requieren atención médica urgente.

Preguntas frecuentes

¿Las varices siempre sangran?

No. Muchas personas tienen varices durante años sin presentar hemorragias, especialmente cuando reciben seguimiento y tratamiento preventivo adecuados.

¿Las varices significan que tengo cáncer?

No. Las varices son consecuencia de la hipertensión portal y no tienen relación directa con un cáncer.

¿Los betabloqueantes son peligroso?

 Son medicamentos muy utilizados y generalmente seguros cuando están bien indicados. Pueden producir cansancio o bajada de tensión en algunos pacientes, por lo que el tratamiento debe ajustarse individualmente.

 ¿La ligadura con bandas duele?

 La ligadura se realiza durante una endoscopia y habitualmente no produce dolor importante. Algunas personas pueden notar molestias leves o sensación de presión durante unos días.

¿Qué ocurre si vuelven a aparecer las varices?

Las varices pueden reaparecer con el tiempo, por eso es importante mantener el seguimiento endoscópico y los controles periódicos.

¿Puedo hacer deporte?

Sí. La actividad física adaptada suele ser recomendable, aunque debe individualizarse según la situación clínica y la enfermedad hepática de base.

¿Necesitaré un TIPS?

La mayoría de los pacientes no lo necesitarán. El TIPS se reserva para casos concretos, especialmente cuando existen hemorragias difíciles de controlar, alto riesgo de volver a sangrar o complicaciones importantes de la hipertensión portal.

¿Qué puedo hacer para reducir el riesgo de sangrado?

Seguir correctamente la medicación, acudir a las revisiones, evitar el alcohol y consultar antes de tomar nuevos medicamentos son medidas fundamentales para reducir riesgos.

¿Puedo viajar o viajar en avión si tengo varices?

En la mayoría de los casos, sí. La mayoría de las personas con varices esofágicas o gástricas pueden viajar y hacer vida prácticamente normal, incluyendo vuelos en avión.

Lo más importante es que la enfermedad hepática y la hipertensión portal estén estables y que el paciente siga correctamente el tratamiento y las revisiones recomendadas.

Sin embargo, si ha habido una hemorragia reciente, ingreso hospitalario reciente o complicaciones importantes, es recomendable consultar previamente con el equipo médico antes de viajar.

Durante los viajes conviene:

  • llevar siempre la medicación habitual,
  • evitar el consumo de alcohol,
  • mantenerse bien hidratado,
  • y conocer dónde acudir en caso de urgencia, especialmente en viajes largos o internacionales.

Si existe enfermedad hepática avanzada, ascitis importante o anemia tras un sangrado reciente, el médico puede recomendar precauciones adicionales o posponer temporalmente el viaje.

¿Puedo quedarme embarazada si tengo varices esofágicas o gástricas?

Depende de la causa de la hipertensión portal, del estado del hígado y del tamaño de las varices, pero muchas mujeres con hipertensión portal pueden tener embarazos exitosos con un seguimiento adecuado.

El embarazo produce cambios importantes en la circulación y aumenta el volumen de sangre, lo que puede incrementar la presión portal y el riesgo de crecimiento o sangrado de las varices. Por eso, es muy importante planificar el embarazo y realizar una valoración previa por el equipo médico.

Antes del embarazo suele recomendarse:

  • revisar si existen varices y valorar su riesgo de sangrado,
  • optimizar el tratamiento de la hipertensión portal,
  • y ajustar la medicación, ya que algunos fármacos pueden no ser seguros durante la gestación.

Durante el embarazo es fundamental un seguimiento conjunto entre hepatología y obstetricia especializada.

Contenido revisado en 2026 por:

tellez

Dr. Luis Téllez Villajo

Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid.

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