Pólipos de colon

¿Qué son?

Los pólipos de colon son pequeñas formaciones que aparecen sobresaliendo de la superficie interna del intestino grueso. Pueden tener distintos tamaños (habitualmente de pocos milímetros) y distintas formas: algunos son planos, otros sobresalen ligeramente y otros presentan un tallo que los une a la mucosa, adoptando una apariencia similar a pequeños “champiñones”; estos últimos se conocen como pólipos pediculados. 

 En ciertos casos, pueden formarse numerosos pólipos a lo largo del colon, llegando incluso a contarse por cientos. Cuando esto ocurre, se considera dentro de un grupo de trastornos denominado poliposis.

¿Qué importancia tienen?

Los pólipos son relevantes porque algunos de ellos pueden contener células con cambios precancerosos. Este tipo específico se conoce como pólipo adenomatoso. 

Con el paso del tiempo, estos pólipos pueden evolucionar y transformarse en un cáncer de colon. Por eso es tan importante extirparlos cuando aún son pequeños: eliminar un pólipo de pocos milímetros puede impedir que termine convirtiéndose en un tumor. En la mayoría de los casos, por tanto, se consideran lesiones con potencial para desarrollar cáncer si no se tratan. 

Síntomas

La gran mayoría de los pólipos no causan ningún síntoma debido a su reducido tamaño. Cuando crecen, su superficie puede irritarse o erosionarse, dando lugar a pequeñas pérdidas de sangre, que pueden reflejarse como sangrado en las heces o causar anemia por pérdidas mínimas que solo se detectan mediante un análisis de heces. Solo en casos excepcionales, cuando alcanzan un gran tamaño, pueden llegar a provocar obstrucciones del intestino grueso. 

Diagnóstico

El método más eficaz para identificar pólipos en la actualidad es la colonoscopia. Esta técnica permite ver directamente el interior del colon, localizar pólipos muy pequeños o planos y, en la mayoría de los casos, eliminarlos durante la misma exploración. 

Para que la colonoscopia sea precisa, es fundamental realizar adecuadamente la dieta previa y la limpieza del colon, ya que una preparación deficiente puede impedir ver bien las lesiones. 

Existen también otras técnicas diagnósticas, como el enema opaco (una radiografía del abdomen utilizando contraste introducido por vía rectal) o la colonoscopia virtual, que consiste en un estudio mediante tomografía computarizada (escáner) con reconstrucción digital del colon. Aunque estas pruebas pueden detectar pólipos, los más pequeños o planos pueden pasar desapercibidos, y si se encuentra alguno, será necesaria una colonoscopia para retirarlo

Tratamiento

La mayoría de los pólipos pueden eliminarse durante la colonoscopia mediante herramientas específicas, como pinzas o asas muy finas. Este procedimiento se denomina polipectomía endoscópica. 

Cuando se trata de pólipos más grandes o con características especiales, pueden emplearse técnicas avanzadas como la resección mucosa o la disección submucosa, que permiten retirarlos sin recurrir a cirugía. 

En los casos en los que el tamaño o la localización del pólipo no permiten la extracción por endoscopia, es necesario realizar una intervención quirúrgica para retirar el segmento del colon donde se encuentra. 

Todos los pólipos extirpados deben enviarse al análisis microscópico para conocer su naturaleza, comprobar si presentan algún tipo de anomalía y determinar la extensión de la misma. 

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Contenido revisado en 2026 por:

Dra. Mileidis San Juan

Dra. Mileidis San Juan Acosta

Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, Santa Cruz de Tenerife.

Dra. Pilar Esteban

Dra. Pilar Esteban Delgado

Hospital Gral. Univ. Morales Meseguer, Murcia.

Contenido original por:

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Agencia Sanitaria Costa del Sol, Marbella, Málaga.

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