Pólipos de colon

Los pólipos de colon son pequeñas formaciones que aparecen sobresaliendo de la superficie interna del intestino grueso. Pueden tener distintos tamaños (habitualmente de pocos milímetros) y distintas formas: algunos son planos, otros sobresalen ligeramente y otros presentan un tallo que los une a la mucosa, adoptando una apariencia similar a pequeños “champiñones”; estos últimos se conocen como pólipos pediculados. 

En ciertos casos, pueden formarse numerosos pólipos a lo largo del colon, llegando incluso a contarse por cientos. Cuando esto ocurre, se considera dentro de un grupo de trastornos denominado poliposis. 

¿Qué importancia tienen?

Los pólipos son relevantes porque algunos de ellos pueden contener células con cambios precancerosos. Aproximadamente el 60–70% de los pólipos colorrectales son adenomas con potencial de malignización, mientras que el resto (como los pólipos hiperplásicos, inflamatorios) generalmente no presentan riesgo significativo de progresión a cáncer. 

Por lo tanto, con el paso del tiempo, estos pólipos adenomatosos pueden evolucionar y transformarse en un cáncer de colon. Por eso es tan importante extirparlos cuando aún son pequeños: eliminar un pólipo de pocos milímetros puede impedir que termine convirtiéndose en un tumor. En la mayoría de los casos, por tanto, se consideran lesiones con potencial para desarrollar cáncer si no se tratan. 

Síntomas

La gran mayoría de los pólipos no causan ningún síntoma debido a su reducido tamaño. Cuando crecen, su superficie puede irritarse o erosionarse, dando lugar a pequeñas pérdidas de sangre, que pueden reflejarse como sangrado en las heces o causar anemia por pérdidas mínimas que solo se detectan mediante un análisis de heces, es decir, mediante la sangre oculta en heces (SOH). Solo en casos excepcionales, cuando alcanzan un gran tamaño, pueden llegar a provocar obstrucciones del intestino grueso.

Diagnóstico

El método más eficaz para identificar pólipos en la actualidad es la colonoscopia. Esta técnica permite ver directamente el interior del colon, localizar pólipos muy pequeños o planos y, en la mayoría de los casos, eliminarlos durante la misma exploración, el riesgo de padecer cáncer de colon. 

Para que la colonoscopia sea precisa, es fundamental realizar adecuadamente la dieta previa y la limpieza del colon, ya que una preparación deficiente puede impedir ver bien las lesiones. 

Existen también otras técnicas diagnósticas, como el enema opaco (una radiografía del abdomen utilizando contraste introducido por vía rectal) la colonoscopia virtual, que consiste en un estudio mediante tomografía computarizada (escáner) con reconstrucción digital del colon o la cápsula endoscópica colónica que es un dispositiva con cámaras para la visualización del colon. Aunque estas pruebas tienen indicaciones específicas, y pueden detectar pólipos,si se encuentra alguno, sumédico puede indicar una una colonoscopia para extirparlos. 

Tratamiento

La mayoría de los pólipos pueden eliminarse durante la colonoscopia con el uso de instrumentos específicos, como pinzas o asas muy finas que se introducen a través de canales del tubo con el que se realiza la exploración llamado colonoscopio. Este procedimiento se denomina polipectomía endoscópica. 

Cuando se trata de pólipos más grandes o con características especiales, pueden emplearse técnicas avanzadas como la resección mucosa o la disección endoscópica submucosa, que permiten retirarlos sin recurrir a cirugía. Esta última técnica, es un poco más laboriosa y requiere más tiempo de exploración, y se realiza en centros con endoscopistas de técnicas avanzadas. 

En los casos en los que el tamaño o la localización del pólipo no permiten la extracción por endoscopia, es necesario realizar una intervención quirúrgica para retirar el segmento del colon donde se encuentra. 

Todos los pólipos extirpados deben enviarse al análisis microscópico para conocer su naturaleza, comprobar si presentan algún tipo de anomalía y determinar la extensión de la misma. 

Preguntas frecuentes sobre los pólipos de colon

¿Todos los pólipos pueden convertirse en un cáncer? 

No. Existen distintos tipos y no todos tienen capacidad de transformarse en un tumor. El análisis microscópico tras su extirpación permite conocer su naturaleza y determinar si requieren un seguimiento específico. 

¿Es necesario extirparlos siempre que se detectan? 

En la mayoría de los casos sí, ya que eliminarlos permite prevenir la aparición de un cáncer colorrectal y conocer con precisión sus características mediante el estudio anatomopatológico.

¿Pueden volver a aparecer después de haber sido eliminados? 

Sí. Algunas personas pueden desarrollar nuevas lesiones con el paso del tiempo, por lo que el especialista indicará la necesidad de realizar revisiones periódicas mediante colonoscopia.

¿Quién tiene un mayor riesgo de desarrollarlos? 

La edad, los antecedentes familiares de cáncer colorrectal o de poliposis, así como determinados hábitos de vida, pueden aumentar la probabilidad de presentar este tipo de lesiones. 

¿Qué ocurre después de la extirpación? 

Tras la polipectomía, la muestra se analiza en el laboratorio para determinar el tipo de lesión y decidir si son necesarias nuevas revisiones y con qué frecuencia deben realizarse.

¿Se pueden prevenir? 

Aunque no siempre es posible evitarlos, mantener hábitos de vida saludables, participar en los programas de cribado y seguir las recomendaciones del especialista cuando existe un mayor riesgo ayuda a reducir la probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal. 

Contenido revisado en 2026 por:

Dra. Mileidis San Juan

Dra. Mileidis San Juan Acosta

Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, Santa Cruz de Tenerife.

Dra. Pilar Esteban

Dra. Pilar Esteban Delgado

Hospital Gral. Univ. Morales Meseguer, Murcia.

Contenido original por:

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Dr. José Miguel Rosales Zábal

Agencia Sanitaria Costa del Sol, Marbella, Málaga.

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