¿La hepatitis autoinmune es hereditaria?
No directamente, aunque puede existir cierta predisposición familiar a enfermedades autoinmunes.
¿Es contagiosa?
No. No se transmite por sangre, saliva, relaciones sexuales ni convivencia.
¿Tiene algo que ver con el alcohol?
No. La enfermedad no está causada por beber alcohol, aunque el consumo de alcohol puede agravar su curso.
¿Puede aparecer de forma aguda?
Sí. Algunas personas debutan con una hepatitis aguda importante e incluso con insuficiencia hepática grave.
¿Voy a tener cirrosis?
No necesariamente. Muchas personas diagnosticadas y tratadas precozmente nunca desarrollan cirrosis.
¿Voy a tener que tomar medicación toda la vida?
En la mayoría de los casos sí, aunque depende de cada paciente y de cómo evolucione la enfermedad.
¿Los corticoides son peligrosos?
Pueden producir efectos secundarios, especialmente a dosis altas o durante mucho tiempo, por lo que requieren seguimiento médico.
¿La azatioprina produce muchos efectos secundarios?
La mayoría de los pacientes la toleran bien, aunque requiere controles analíticos periódicos.
¿Puedo vacunarme?
Sí. Algunas vacunas son especialmente recomendables en pacientes con enfermedad hepática o tratamiento inmunosupresor.
¿Puedo hacer deporte?
Sí. El ejercicio físico suele ser beneficioso y recomendable.
¿Puedo beber alcohol?
Lo recomendable es evitarlo.
¿Puedo quedarme embarazada?
Sí. Muchas mujeres con hepatitis autoinmune tienen embarazos normales con seguimiento adecuado. Antes de quedarse embarazada debe consultar con su especialista en Aparato Digestivo.
¿Puede asociarse a otras enfermedades?
Sí. Es relativamente frecuente la asociación con otras enfermedades autoinmunes.
¿Voy a necesitar un trasplante de hígado?
La mayoría de los pacientes nunca lo necesitarán.
¿Puedo hacer vida normal?
En la mayoría de los casos sí. Muchas personas hacen una vida completamente activa y normal.
¿Cuándo debo consultar rápidamente?
Debe consultar con rapidez si aparecen:
- color amarillo intenso en piel u ojos,
- somnolencia o confusión,
- fiebre importante,
- sangrado digestivo,
- hinchazón abdominal marcada,
- empeoramiento rápido del estado general.