Encefalopatía hepática

La encefalopatía hepática es una complicación de las enfermedades hepáticas avanzadas, especialmente de la cirrosis. Se produce cuando el hígado pierde parte de su capacidad para eliminar sustancias tóxicas de la sangre y estas llegan al cerebro, alterando su funcionamiento.

La forma en la que se manifiesta puede ser muy variable. Algunas personas presentan síntomas leves y apenas perceptibles, mientras que otras desarrollan desorientación importante, somnolencia o incluso pérdida de conciencia. Aunque puede resultar una situación alarmante para el paciente y la familia, es importante saber que en muchos casos la encefalopatía hepática puede prevenirse y tratarse de forma eficaz.

Causas

El hígado actúa como un gran filtro que elimina sustancias tóxicas procedentes del intestino y del metabolismo del organismo. Cuando existe cirrosis avanzada o hipertensión portal importante, parte de la sangre deja de pasar correctamente por el hígado y algunas de estas sustancias, especialmente el amonio, llegan directamente a la circulación general y al cerebro.

Sin embargo, la encefalopatía no depende únicamente del grado de enfermedad hepática. En muchas ocasiones aparece desencadenada por situaciones concretas, incluso en pacientes previamente estables. Las infecciones, el estreñimiento, la deshidratación, las hemorragias digestivas, algunos medicamentos sedantes o el deterioro de la función renal son algunos de los factores que con más frecuencia precipitan un episodio.

Por eso, identificar y corregir estos desencadenantes forma parte esencial del tratamiento.

Síntomas

Los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra y también cambiar con el tiempo.

En fases iniciales o leves pueden aparecer dificultad para concentrarse, sensación de lentitud mental, alteraciones del sueño, irritabilidad o pequeños olvidos. A veces son los familiares quienes primero detectan cambios sutiles en el comportamiento o en la capacidad para realizar tareas habituales.

Cuando la encefalopatía progresa pueden aparecer desorientación, somnolencia, dificultad para hablar, cambios importantes de conducta o temblor en las manos. En las formas más graves puede producirse una disminución importante del nivel de conciencia e incluso coma hepático.

Es importante consultar precozmente ante cualquier cambio neurológico o de comportamiento en una persona con enfermedad hepática avanzada.

Diagnóstico

El diagnóstico de la encefalopatía hepática se basa principalmente en los síntomas y en la valoración clínica realizada por el médico. No existe una única prueba específica que confirme el diagnóstico.

En muchas ocasiones también se realizan análisis de sangre o pruebas complementarias para descartar otras causas de alteración neurológica y buscar posibles factores desencadenantes. Identificar una infección, una hemorragia digestiva o un problema renal puede ser tan importante como tratar la propia encefalopatía.

En algunos pacientes pueden utilizarse pruebas neuropsicológicas para detectar formas leves o mínimas de encefalopatía que afectan a la atención y a la capacidad de concentración.

Tratamiento

El tratamiento tiene dos objetivos fundamentales: corregir los factores que han desencadenado el episodio y disminuir la acumulación de sustancias tóxicas que afectan al cerebro.

Uno de los tratamientos más utilizados es la lactulosa o el lactitol. Estos medicamentos ayudan a eliminar amonio a través del intestino y favorecen el tránsito intestinal. El objetivo no es provocar diarrea intensa, sino conseguir varias deposiciones blandas al día.

En algunos pacientes también se utiliza rifaximina, un antibiótico que modifica las bacterias intestinales y disminuye la producción de sustancias tóxicas.

Además del tratamiento farmacológico, es fundamental corregir los factores desencadenantes. Tratar una infección, controlar una hemorragia digestiva, evitar la deshidratación o corregir el estreñimiento puede ser decisivo para mejorar la encefalopatía.

¿La alimentación es importante?

Sí, y mucho.

Durante años se pensó erróneamente que los pacientes con encefalopatía debían reducir drásticamente las proteínas de la dieta. Actualmente sabemos que esto puede ser perjudicial. La pérdida de masa muscular y la desnutrición favorecen la encefalopatía hepática y empeoran el pronóstico.

Por eso, en la mayoría de los pacientes se recomienda mantener una alimentación equilibrada y suficiente en proteínas, adaptada a cada situación clínica. También suele aconsejarse repartir la ingesta en varias comidas al día y evitar ayunos prolongados.

¿Qué ocurre si los episodios se repiten?

Algunos pacientes presentan episodios recurrentes de encefalopatía hepática. En estas situaciones puede ser necesario mantener tratamiento preventivo a largo plazo con lactulosa, rifaximina o ambos.

También es importante revisar si existen factores que favorecen las recaídas, como estreñimiento persistente, infecciones frecuentes o determinados medicamentos.

En pacientes seleccionados, especialmente cuando existe un TIPS o grandes cortocircuitos vasculares, puede ser necesario valorar tratamientos adicionales.

¿Puedo hacer vida normal?

Depende de la gravedad y de la frecuencia de los episodios.

Muchas personas pueden mantener una vida relativamente normal cuando la encefalopatía está bien controlada. Sin embargo, incluso las formas leves pueden afectar a la capacidad de concentración, al rendimiento laboral o a tareas cotidianas como conducir.

Por eso es importante reconocer precozmente los síntomas y seguir adecuadamente el tratamiento.

¿Puedo conducir?

La encefalopatía hepática puede alterar los reflejos, la atención y la capacidad de reacción. En algunos pacientes esto aumenta el riesgo de accidentes. Por ello, la recomendación general es que los pacientes con encefalopatía hepática no deben conducir.

Seguimiento

La encefalopatía hepática requiere seguimiento periódico por especialistas en Aparato Digestivo.

En las revisiones se valora la evolución de los síntomas, la eficacia del tratamiento, el estado nutricional y la aparición de posibles factores desencadenantes. La colaboración de familiares y cuidadores suele ser muy importante, ya que a veces los cambios son más evidentes para quienes conviven con el paciente.

¿Cuándo debo consultar urgentemente?

Debe acudir rápidamente a valoración médica si aparecen somnolencia importante, desorientación, dificultad para hablar, cambios bruscos de comportamiento o empeoramiento rápido del estado general.

También deben valorarse urgentemente síntomas como fiebre, vómitos con sangre, estreñimiento importante o disminución marcada de las deposiciones, ya que pueden actuar como desencadenantes de encefalopatía hepática.

Preguntas frecuentes sobre la encefalopatía hepática

¿La encefalopatía hepática produce daño cerebral irreversible?

No necesariamente. En muchos casos los síntomas mejoran claramente con tratamiento adecuado y controlando los factores desencadenantes.

¿La encefalopatía puede volver a aparecer?

Sí. Algunos pacientes presentan episodios recurrentes, especialmente si existe enfermedad hepática avanzada o persisten factores desencadenantes.

¿La lactulosa produce diarrea?

Puede aumentar el número de deposiciones. El objetivo es conseguir varias deposiciones blandas al día, pero no diarrea intensa.

¿Tengo que dejar de comer proteínas?

No. Actualmente sabemos que una nutrición adecuada y suficiente en proteínas es fundamental para evitar pérdida muscular y empeoramiento de la encefalopatía.

¿Puedo tomar tranquilizantes o pastillas para dormir?

Muchos sedantes pueden empeorar la encefalopatía hepática. Nunca debe iniciar este tipo de medicación sin consultar previamente con el médico.

¿El estreñimiento influye?

Sí. El estreñimiento es uno de los desencadenantes más frecuentes de encefalopatía hepática.

¿Puedo viajar?

En muchos casos sí, especialmente cuando la encefalopatía está estable y bien controlada. Si ha habido episodios recientes o síntomas importantes, conviene consultar previamente con el equipo médico.

¿Qué pueden hacer mis familiares?

Los familiares son fundamentales para detectar precozmente cambios de comportamiento, desorientación o somnolencia y consultar rápidamente si aparecen.

¿La encefalopatía hepática puede prevenirse?

En muchos casos sí. Seguir correctamente el tratamiento, evitar el estreñimiento, mantener una buena hidratación y detectar precozmente infecciones o sangrados ayuda a reducir el riesgo de nuevos episodios.

Contenido elaborado y revisado en 2026 por:

tellez

Dr. Luis Téllez Villajo

Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid.

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