La intolerancia a la lactosa y la alergia a las proteínas de la leche no son lo mismo. La primera es un problema digestivo relacionado con la falta de lactasa, mientras que la segunda es una reacción del sistema inmunitario frente a determinadas proteínas de la leche. Diferencias entre intolerancia …
¿Son trastornos diferentes?
Sí. Aunque ambas condiciones están relacionadas con el consumo de leche y productos lácteos y pueden compartir algunos síntomas digestivos, tienen causas, manifestaciones, métodos de diagnóstico y tratamientos diferentes.
Es fundamental tener en cuenta que ninguna de estas condiciones aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades graves o malignas.
¿Qué es cada una?
¿Qué es la intolerancia a la lactosa?
La intolerancia a la lactosa se produce cuando el organismo no dispone de suficiente lactasa, la enzima necesaria para digerir correctamente la lactosa, que es el azúcar presente en la leche. Se trata, por tanto, de un trastorno del aparato digestivo y afecta principalmente a adultos.
Puede tener un origen genético o aparecer de forma secundaria a determinadas situaciones o enfermedades, como infecciones, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, cirugías, quimioterapia o tratamientos con antibióticos.
¿Qué es la alergia a las proteínas de la leche?
La alergia a las proteínas de la leche se produce cuando el sistema inmunitario reacciona frente a determinadas proteínas presentes en la leche, especialmente la caseína y la betalactoglobulina. A diferencia de la intolerancia, es un trastorno inmunológico.
Aparece principalmente durante los primeros tres años de vida y es excepcional en adultos. Los antecedentes familiares de alergia pueden estar relacionados con una mayor predisposición.

