Endoscopia digestiva alta

Endoscopia digestiva alta

La endoscopia digestiva alta, también conocida como gastroscopia o panendoscopia, es una exploración que permite examinar el esófago, el estómago y el duodeno a través de la boca mediante un endoscopio. Se trata de un instrumento flexible con forma de tubo que incorpora una lente y una cámara en su extremo. Las imágenes obtenidas se visualizan en un monitor y pueden analizarse o almacenarse. Esta técnica permite diagnosticar enfermedades de estos órganos, obtener muestras de tejido y aplicar distintos tratamientos.

Indicaciones

La endoscopia digestiva alta está indicada cuando el médico considera necesario descartar o confirmar la presencia de alguna enfermedad en el esófago, el estómago o el duodeno. Se solicita, por ejemplo, ante síntomas como dificultad para tragar, acidez o dolor gástrico, entre otros. Además de identificar lesiones, permite tomar biopsias para su análisis.

Asimismo, posibilita la realización de tratamientos, como el control de una hemorragia mediante la inyección de sustancias esclerosantes o la electrocoagulación, el tratamiento de varices esofágicas, la extirpación de pólipos (polipectomía), la dilatación de zonas estrechadas mediante diferentes dilatadores, la extracción de cuerpos extraños o alimentos impactados en distintos niveles, entre otros procedimientos.

¿Existen exploraciones alternativas?

Como alternativa diagnóstica puede realizarse un estudio radiológico tras la ingestión de un contraste baritado para obtener imágenes del tubo digestivo. Sin embargo, esta prueba permite diagnosticar menos enfermedades que la endoscopia, ya que no posibilita la toma de biopsias ni la visualización de lesiones muy pequeñas. Tampoco permite tratar una hemorragia ni extirpar pólipos. Por este motivo, en algunos casos, incluso después de un estudio radiológico, es necesario realizar una endoscopia digestiva alta.

La cápsula endoscópica (una pequeña cámara que se ingiere) tampoco sustituye a la endoscopia digestiva alta, por motivos similares.

Preparación

No se debe comer durante las 6-8 horas previas a la prueba, y no se deben tomar liquidos durante las 3 horas previas a la prueba. Los liquidos muy grasos como la leche se consideran solidos por lo que no se deben tomaren las 6-8 horas antes del procedimiento.

En general, se recomienda no tomar la medicación habitual en las 8 horas anteriores al examen, salvo que el médico indique lo contrario.

Además, ante la posibilidad de realizar maniobras terapéuticas es recomendable suspender unos días antes los medicamentos que puedan alterar la coagulación, como anticoagulantes, antiagregantes plaquetarios o antiinflamatorios. También debe informarse al médico de cualquier enfermedad que afecte a la coagulación, como patologías hepáticas o hematológicas. En algunos casos será necesario solicitar un análisis previo con pruebas de coagulación. No debe suspenderse ninguna medicación sin indicación médica.

El uso de fármacos que retrasan el vaciamiento gástrico, como los nuevos antidiabéticos también utilizados para el tratamiento de la obesidad, también debe comunicarse ya que estos deben suspenderse antes del procedimiento en algunos casos.

¿Se administra algún fármaco durante la realización de la prueba?

La endoscopia puede realizarse bajo sedación-analgesia, administrada por el propio endoscopista o por un anestesista, aunque esta última opción no suele ser necesaria salvo en pacientes con alto riesgo anestésico. Para mejorar la tolerancia se administran distintos fármacos por vía intravenosa y en algunos casos se aplica un anestésico tópico en la garganta. Generalmente no es necesaria la anestesia general. Durante la sedación se controlan el pulso y el nivel de oxígeno en sangre. En ocasiones puede ser necesario administrar antibióticos de forma profiláctica. Se recomienda acudir acompañado de un adulto responsable. En determinados casos, se administrarán antibióticos de forma preventiva.

Además en algunos casos el procedimiento se realiza con insuflación de CO2 que se retiene menos y reduce la sensación de distensión tras el procedimiento.

Procedimiento de la exploración

  • Acudir en ayunas a la exploración.

  • Firmar y entregar el consentimiento informado.

  • Informar expresamente sobre posibles alergias, enfermedades y medicación, así como sobre el motivo de la exploración. En caso de alergia a algún anestésico, hay que indicarlo.

  • Antes de comenzar, retirar prótesis dentales o piercings de la boca, lengua o labios.

  • Tumbarse en una camilla sobre el lado izquierdo. Se colocará un protector dental por el que se introducirá el endoscopio; en algunos casos, se colocará un sensor indoloro en un dedo para medir el nivel de oxígeno en sangre.

  • El médico y la enfermera realizarán la exploración, que suele durar entre 3 y 5 minutos, o más tiempo si se aplica algún tratamiento.

  • La exploración no es dolorosa, aunque puede resultar molesta y provocar sensación de náuseas.

  • Tras la prueba, se notará la garganta adormecida y algo molesta, así como sensación de gases debido al aire introducido durante la exploración. Estas molestias desaparecen rápidamente y, una vez resueltas, se podrá reanudar la dieta habitual, salvo indicación contraria.

Riesgos

La endoscopia digestiva alta es una técnica muy segura. Las complicaciones aparecen en menos de 1 de cada 1.000 exploraciones diagnósticas y, en muchos casos, son leves y sin consecuencias relevantes. El riesgo de complicaciones aumenta cuando el endoscopio se utiliza con fines terapéuticos, como en dilataciones, polipectomías o esclerosis.

Entre las complicaciones mayores se encuentran la perforación (prácticamente inexistente en la endoscopia diagnóstica), la hemorragia, las reacciones a medicamentos, las alteraciones cardiopulmonares y la transmisión de infecciones. Entre las complicaciones menores pueden aparecer roturas dentales, mordeduras de lengua, luxaciones mandibulares o afonía, entre otras.

Endoscopia en pacientes antiagregados

Un antiagregante es un medicamento que impide que las plaquetas, unas células presentes en la sangre, se agrupen entre sí para formar trombos.

Estos fármacos se emplean para prevenir la trombosis en situaciones de riesgo, como después de la colocación de prótesis o stents en las arterias coronarias.

También se utilizan para evitar la formación de trombos en pacientes con diabetes o hipertensión, así como tras haber sufrido trombosis cerebrales, entre otras indicaciones. Alguno de ellos es: ácido acetilsalicílico, clopidogrel, Prasugrel, ticagrelor.

¿Se puede hacer una gastroscopia o colonoscopia en pacientes que toman antiagregantes?

Sí. Estas exploraciones pueden realizarse con seguridad, y es posible tomar biopsias sin que se haya demostrado un aumento significativo del riesgo de sangrado.

¿Se pueden hacer técnicas más complejas, como quitar pólipos, en pacientes que toman antiagregantes?

Muchas técnicas endoscópicas pueden llevarse a cabo en pacientes que toman antiagregantes, como las polipectomías simples. No obstante, existen procedimientos considerados de alto riesgo de sangrado, como la extirpación de pólipos complejos, ligadura de várices, CPRE con esfinterotomía, punción del pancreas mediante ecoendoscopia o determinadas técnicas de cirugía endoscópica. En estas situaciones, si es posible, se recomienda suspender los antiagregantes, aunque no existen estudios concluyentes que definan con exactitud la conducta a seguir.

¿Cuál es el riesgo de dejar los antiagregantes antes de una endoscopia digestiva?

El principal riesgo asociado a la retirada de los antiagregantes es la trombosis, generalmente a nivel de las arterias cerebrales. Este riesgo es mayor en los pacientes portadores de stents en las arterias coronarias. En menor medida, también existe riesgo en pacientes con antecedentes de trombosis cerebral. En cambio, el riesgo es mínimo cuando los antiagregantes se utilizan como prevención primaria en personas con diabetes o hipertensión.

Para evitar sangrado digestivo, ¿cuánto tiempo antes de la prueba hay que dejar los antiagregantes? ¿Y cuándo reiniciarlos?

Cada antiagregante mantiene su efecto durante un periodo determinado. De forma general, se considera que el efecto antiagregante desaparece tras 7 días en la mayoría de estos fármacos.

El momento de reiniciar el tratamiento, si se ha decidido suspenderlo previamente, depende del tipo de procedimiento endoscópico realizado y del riesgo de sangrado asociado al mismo.

¿Existe alguna alternativa a los antiagregantes para disminuir el riesgo de trombosis sin aumentar el riesgo de sangrado?

Sí. En situaciones con cierto riesgo de trombosis y cuando el procedimiento endoscópico no puede demorarse, es posible sustituir el antiagregante por heparina de bajo peso molecular. Esta práctica es habitual y proporciona una protección adicional, siendo fundamental ajustar las dosis y los tiempos según los protocolos aplicados a cada paciente.

En cualquier caso, todas estas decisiones deben valorarse de manera individualizada por el médico, teniendo en cuenta el equilibrio entre el riesgo de trombosis y de sangrado frente al beneficio del procedimiento endoscópico. Por este motivo, en ocasiones puede ser conveniente retrasar la realización de la exploración.

Endoscopia en enfermedades hepáticas

La endoscopia digestiva es una exploración que consiste en la introducción de un tubo flexible provisto de una cámara y una fuente de luz en el interior del aparato digestivo. Gracias a este procedimiento es posible visualizar directamente la mucosa digestiva para identificar lesiones y, si es necesario, obtener muestras (biopsias) o aplicar tratamientos mediante distintos instrumentos que se introducen a través del propio endoscopio, como pinzas, catéteres o agujas.

Existen dos tipos principales de endoscopia digestiva:

Esofagogastroscopia, endoscopia digestiva alta o panendoscopia oral: permite examinar el esófago, el estómago y el duodeno, es decir, el tramo superior del aparato digestivo, introduciendo el endoscopio por la boca.

Colonoscopia o endoscopia digestiva baja: se emplea para explorar el recto, el colon y los últimos centímetros del intestino delgado, accediendo a través del ano.

La endoscopia digestiva se realiza bajo sedación para reducir las molestias asociadas a la prueba, bien sea administrada por el endoscopista o por un anestesista. Para ello se administran fármacos sedantes por vía intravenosa, lo que provoca un estado de sueño superficial durante la exploración, siempre de forma controlada y por personal especializado.

¿Cuáles son los riesgos de la endoscopia?

Las complicaciones derivadas de la endoscopia son poco frecuentes (menos del 0,1%), especialmente cuando se realiza con finalidad diagnóstica. El riesgo aumenta cuando la prueba se lleva a cabo de forma urgente, como ocurre en el contexto de una hemorragia digestiva.

Entre las posibles complicaciones se incluyen la perforación del tubo digestivo, la hemorragia y los problemas respiratorios que pueden aparecer si el paciente aspira contenido gástrico hacia la vía respiratoria y los pulmones.

¿Qué utilidad tiene la endoscopia en el paciente con cirrosis?

En las personas con enfermedad hepática crónica avanzada (cirrosis) existe una dificultad para que la sangre procedente del intestino, que llega al hígado a través de la vena porta, pueda atravesarlo con normalidad. Esta resistencia se debe  fundamentalmente a la fibrosis hepática, un proceso de cicatrización y endurecimiento del tejido del hígado, y recibe el nombre de hipertensión portal.

Como consecuencia, la sangre busca vías alternativas para regresar al corazón, utilizando venas del esófago y del estómago, que se dilatan y forman las llamadas varices. Las varices esofágicas y gástricas son, por tanto, venas anormalmente dilatadas que aparecen en pacientes con hipertensión portal. Cuando alcanzan un tamaño importante pueden romperse y provocar una hemorragia digestiva, una de las complicaciones más graves de la cirrosis.

En los pacientes con cirrosis, la endoscopia digestiva alta tiene varias utilidades:

Diagnóstico de las varices esofágicas

Las varices esofágicas están presentes en aproximadamente el 30-60% de los pacientes con cirrosis. Cuando son de gran tamaño, presentan un riesgo elevado de rotura y sangrado, que puede producirse sin síntomas previos (30% en dos años). Este riesgo puede reducirse mediante tratamientos específicos, por lo que es fundamental realizar una endoscopia oral a todo paciente con cirrosis o con sospecha de esta enfermedad para descartar la presencia de varices.

Aunque existen otros métodos diagnósticos, la endoscopia digestiva alta es el más utilizado en la práctica clínica por ser el más fiable.

Tratamiento de la hemorragia por varices

La endoscopia oral también está indicada en pacientes con cirrosis que presentan una hemorragia digestiva, con el objetivo de identificar la causa y aplicar el tratamiento adecuado. Si el sangrado se debe a varices esofágicas, el tratamiento consiste en la colocación de bandas elásticas en la base de la variz sangrante (ligadura endoscópica con bandas), junto con la administración intravenosa de fármacos como la terlipresina o la somatostatina, que disminuyen el flujo sanguíneo a través de las varices.

Prevención de la primera o de sucesivas hemorragias por varices

Tanto los pacientes en los que se detectan por primera vez varices esofágicas grandes o con signos de riesgo, como aquellos que ya han sufrido un episodio de sangrado, presentan una alta probabilidad de desarrollar una nueva hemorragia por rotura de las varices. Por este motivo, es necesario instaurar un tratamiento que permita reducir este riesgo en aproximadamente un 30-50%.

Las dos opciones terapéuticas disponibles son el tratamiento farmacológico con beta-bloqueantes y la ligadura endoscópica con bandas. Los beta-bloqueantes deben tomarse de forma indefinida y, además de su efecto sobre las varices, tienen un impacto beneficioso en la evolución de la cirrosis. Por su parte, la ligadura endoscópica requiere varias sesiones para eliminar las varices y, una vez conseguido, es necesario realizar controles endoscópicos periódicos para detectar posibles recurrencias.

La elección entre uno u otro tratamiento, o la combinación de ambos, debe consensuarse con el médico, que explicará las ventajas y los inconvenientes de cada opción.

En resumen la gastroscopia en las enfermedades hepáticas permite:

  • Detectar lesiones antes de que den problemas
  • Prevenir hemorragias digestivas graves
  • Tratar de forma inmediata si existe sangrado
  • Controlar la evolución de la enfermedad
  • Está indicada por: cirrosis u otra enfermedad hepática avanzada, anemia sin causa clara, sangrado digestivo o como parte del seguimiento periódico, aunque no tengas síntomas

Utilización de clips en la endoscopia digestiva

Los clips son pequeños dispositivos metálicos, de entre 8 y 12 mm, que utilizan los especialistas en aparato digestivo durante las exploraciones endoscópicas. Funcionan de manera similar a una “grapa”, ya que al aplicarse sobre un vaso sangrante o un tejido lesionado ejercen una presión directa (técnica mecánica), favoreciendo el cierre de la lesión y su posterior cicatrización.

Esta forma de actuación permite tratar la lesión sin dañar los tejidos sanos que la rodean, lo que diferencia a los clips de otras técnicas endoscópicas que emplean calor (métodos térmicos) o sustancias químicas esclerosantes (técnicas de inyección).

¿Para qué se utilizan?

El uso de clips en la endoscopia terapéutica se ha ampliado de forma progresiva en los últimos años.

Su aplicación principal es la obtención de hemostasia, es decir, detener o prevenir una hemorragia digestiva activa. Además de su eficacia como método hemostático, numerosos estudios han demostrado su utilidad para el cierre de perforaciones y fístulas de la pared del tracto gastrointestinal, especialmente en situaciones en las que la cirugía no está indicada.

Los clips también pueden utilizarse como marcadores endoscópicos radiopacos, permitiendo localizar lesiones en estudios radiológicos y facilitar posteriormente tratamientos dirigidos. Asimismo, se emplean como ayuda para fijar distintos accesorios, como sondas de nutrición o prótesis. Más recientemente, se han utilizado incluso para el cierre de orificios tras procedimientos combinados de cirugía y endoscopia, como las técnicas NOTES/CETON (cirugía endoscópica a través de orificios naturales).

No obstante, las lesiones en las que los clips han demostrado mayor eficacia son las hemorragias gastrointestinales con sangrado activo (con la excepción de la hemorragia por varices esófago-gástricas), como las úlceras pépticas o los sangrados procedentes de arterias de pequeño calibre. Aun así, pueden emplearse en prácticamente cualquier hemorragia digestiva, tanto alta como baja, independientemente de su causa.

Además, los clips constituyen una herramienta habitual y de primera elección en la prevención del sangrado tras una polipectomía (extirpación endoscópica de un pólipo), aplicándose sobre la escara o zona de cicatrización, especialmente en pacientes que toman fármacos antiagregantes o anticoagulantes y presentan un mayor riesgo hemorrágico.

¿Cómo se utilizan?

La utilización de clips se basa en el principio quirúrgico de aproximar de forma adecuada los bordes de tejido sano de una lesión —como úlceras, perforaciones o erosiones— para favorecer una correcta reparación tisular y lograr posteriormente la cicatrización y curación.

La colocación de clips durante una endoscopia digestiva es una técnica relativamente sencilla, accesible y fácil de aprender, aunque requiere personal entrenado y con experiencia en su manejo. La técnica concreta depende del modelo de clip utilizado, pero en todos los casos se introducen a través del canal de trabajo del endoscopio.

Los clips pueden permanecer fijados en la lesión durante un periodo aproximado de 2 a 4 semanas, tras el cual se desprenden de forma espontánea sin causar daño y, por lo general, sin que el paciente llegue a notarlo.

Se trata de un procedimiento con un perfil de seguridad excelente y con una duración del efecto terapéutico superior al de otras técnicas endoscópicas más clásicas. Su eficacia y seguridad dependen de diversos factores, como el tipo de lesión, la localización del sangrado y la habilidad del profesional que los coloca. Pueden resultar más difíciles de posicionar correctamente en lesiones de gran tamaño (mayores de 1 cm), en sangrados difusos, en lesiones crónicas con abundante tejido cicatricial o en zonas de difícil visualización endoscópica, como el bulbo duodenal, la curvatura menor gástrica o determinadas angulaciones del colon.

Los resultados obtenidos en los estudios realizados son muy satisfactorios, con una tasa de eficacia cercana al 90% en lesiones con sangrado activo, ya sea como tratamiento único o combinado con otras técnicas, y con una tasa de resangrado inferior al 10%.

Puntos principales

Los clips son dispositivos metálicos utilizados en la endoscopia digestiva con finalidad terapéutica, que ejercen una compresión mecánica sobre lesiones sangrantes o tejidos dañados. Se trata de una técnica sencilla, eficaz y segura, empleada principalmente para el control de hemorragias digestivas activas y para la prevención (profilaxis) del sangrado tras la realización de una polipectomía endoscópica.

Contenido actualizado en 2026 por:

Dra. Mileidis San Juan

Dra. Mileidis San Juan Acosta

Hospital Univ. La Candelaria. Tenerife.

Marta-Tejedor

Dra. Marta Tejedor Bravo

Unidad de Hepatología y Trasplante de Hígado. Profesora asociada. Univ. de Iowa.

Dr. Andrés Sénchez Yagüe

Dr. Andrés Sánchez Yagüe

Hospital Univ. Costa del Sol, Marbella. Hospital Quirón Marbella, Marbella.

Contenido original por:

FEAD - Fundación Española del Aparato Digestivo

Dr. R. Arribas

Servicio de Digestivo. Hospital “Santa Bárbara”. Soria.

Fernando Alberca de las Parras

Dr. Fernando Alberca de las Parras

Servicio de Aparato Digestivo. Hospital Virgen de Arrixaca. Murcia .

Rosa-Martin-Mateos

Dr. Rosa M. Martín Mateos

Servicio de Gastroenterología, Hospital Universitario Ramón y Cajal, Universidad de Alcalá, IRYCIS, CIBERehd, Madrid.

Agustín Albillos Martínez

Dr. Agustín Albillos Martínez

Servicio de Gastroenterología, Hospital Universitario Ramón y Cajal, Universidad de Alcalá, IRYCIS, CIBERehd, Madrid.

Miguel Rivero Fernández

Dr. Miguel Rivero Fernández

Servicio de Gastroenterología, Hospital del Sureste.

Patricia Sanz Perera

Dra. Patricia Sanz

Servicio de Gastroenterología, Hospital del Sureste.

Enfermedades, síntomas y pruebas diagnósticas

Información clave para tu salud diaria